Adaptación de agricultores ante el cambio climático
Source: Flickr: Alba Sud Fotografía
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La más reciente edición de la revista Climatic Change se encuentra dedicada a estudios sobre el impacto del cambio climático en la agricultura y la situación de los pequeños productores de Centroamérica. La revista contiene un total de nueve estudios que tocan temas como la variabilidad climática en la región desde 1970 y 1999, la adaptación climática de los productores de café, el mapeo de los esfuerzos de conservación de ecosistemas y bosques tropicales, y la capacidad adaptativa de los pequeños productores agrícolas ante el cambio climático.

Con respecto a este último tema, investigadores del CATIE, la Universidad de Maryland y el CIAT elaboraron un estudio en el que se realizó un mapeo de la capacidad de adaptación de los pequeños productores agrícolas de Costa Rica, Honduras y Guatemala. El estudio construye un panorama del estado actual de las regiones en las que se ubican los pequeños productores por medio de la consulta directa a más de 100 expertos pertenecientes a cooperativas de productores, centros de investigación, universidades, ONG, corporaciones agrícolas entre otros. Con esta información, se realizan análisis de la capacidad de adaptación de los productores dedicados principalmente al café y a la agricultura de subsistencia.

Se realizaron entrevistas a 109 expertos, 32 en Costa Rica, 40 en Guatemala y 37 en Honduras, pertenecientes a 44 diferentes organizaciones. En cada entrevista, se indagó sobre las características agrícolas de los paisajes agrícolas ubicados en un mapa de referencia. Al final de las entrevistas, los expertos encuestados caracterizaron un total de 299 áreas con sus respectivos productores; 36 en Costa Rica, 54 en Guatemala y 87 en Honduras.

De las 299 áreas agrícolas, se identificaron características de las dimensiones recién mencionadas en 249 (el 83 por ciento) áreas que fueron equivalentes al 58 por ciento del área rural en Costa Rica, 90 por ciento del área rural en Guatemala y el 93 por ciento del área en Honduras. En las áreas analizadas se encontró que el principal producto cultivado son los granos básicos, el promedio de las áreas de las fincas no superan las dos hectáreas y la actividad de los productores agrícolas de subsistencia se caracterizó por producción para propio consumo con algunos excedentes de maíz y frijol comercializados en los mercados locales.

Posteriormente se construyó un índice que mide la capacidad de adaptación a partir de una encuesta en línea administrada a los expertos en la que se les pedía que identificaran en los paisajes que habían ubicado ciertas características positivas y negativas pertenecientes a cinco categorías o dimensiones: I) características financieras y de inversiones: aspectos positivos como el uso de fertilizantes y correctivos, sistemas de riego, acceso a crédito, diversificación de ingresos, y aspectos negativos como la dependencia a las remesas del extranjero ; II) características demográficas: aspectos negativos como migraciones de los jefes de hogar, migraciones de las juventudes del hogar, migraciones de los hombres del hogar; III) características de plagas y acceso al mercado: aspectos positivos como el manejo integrado de arvenses y plagas, control biológico con agroquímicos adecuados, adecuada comercialización de productos, acceso a maquinaria agrícola; IV) disponibilidad de mano de obra rural; y V) implementación de prácticas de conservación de suelos.

El índice construido toma valores desde 0, cuando las áreas agrícolas no presentan no ninguna de las características positivas o cuando las pocas que hay son contrarrestadas por las características negativas, hasta uno, cuando tienen las suficientes características positivas para obtener dicha calificación. Se encontró que ningún área en los tres países obtuvo un puntaje de 5, siendo el puntaje más alto 4.37. El puntaje promedio del índice de adaptación climática fue mayor en las áreas dedicadas al cultivo del café (2.77) que aquellas dedicadas a los cultivos de subsistencia (2.17). Los mayores puntajes lo presentaron las áreas ubicadas en Costa Rica, seguido por las áreas en Honduras y finalmente las áreas de Guatemala. En Guatemala, los puntajes de adaptación más bajos se presentaron en áreas ubicadas en el Corredor Seco y en la región de Petén, mientras que en Honduras, los puntajes más bajos se presentaron igualmente en el Corredor Seco y en áreas del sector centro oriental cerca de La Paz, Intibuca, Comayagua, y El Paraíso.

Para los tres países analizados se determinó de acuerdo al input de los expertos que los principales shocks que afectan a los productores de café son los brotes de pestes y enfermedades, que afectaron al 63 por ciento de las áreas en producción de café. Para el caso de los productores de subsistencia, se identificó que el principal shock externo lo constituyen las sequias, que afectaron la totalidad de áreas en Honduras y Guatemala. De los tres países, se constató que la mayor de proporción de áreas que obtuvieron asistencia ante el cambio climático fueron las de Costa Rica, mientras que la menor proporción se presentó en Guatemala, en donde menos del 25% de las áreas recibió ayudas de acuerdo a los expertos consultados.

Los autores concluyen que la metodología aquí implementada constituye una alternativa para identificar y caracterizar áreas geográficas con fuertes falencias de información reciente como las que se presentan actualmente en Centroamérica. A través de este ejercicio, los autores consideran que se pueden realizar evaluaciones y caracterizaciones georreferenciadas de diferentes aspectos que pueden servir de guía para la focalización de programas a nivel nacional y local con el fin de promover la adaptabilidad en las comunidades agrícolas y demás poblaciones vulnerables.

 

Escrito por: Juan Carlos Mora Betancourt.

Crédito de la foto:Flickr: Alba Sud Fotografía