Progreso de la desnutrición crónica en Guatemala
Source: Flickr user: Stuardo Herrera
Share

El Gobierno de Guatemala ha estado involucrado activamente en la lucha contra la desnutrición infantil en los últimos años. La última evidencia de esto es la Estrategia Nacional para la Prevención de la Desnutrición Crónica (ENPDC) iniciada el 2016. Esta estrategia profundiza los esfuerzos realizados en el contexto del Plan del Pacto Hambre Cero (PPH0), programa implementado por el Gobierno anterior entre el 2012 y 2015. La evaluación de impacto de este programa ha sido concluida recientemente, fruto del trabajo de un equipo de investigadores del IPFRI en colaboración técnica con SESAN, y financiada por USAID Guatemala. El estudio está disponible en el sitio del Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional-SESAN, y a partir de las recomendaciones en él realizadas, se delineó parte de la nueva Estrategia nacional.

El programa PPH0 demandó la coordinación entre 21 instituciones públicas, 16 de las cuales estaban encargadas directamente de la implementación de 76 actividades representando un total de 276 productos o intervenciones. El objetivo principal del PPH0 era el de reducir en 10 puntos porcentuales la proporción de menores de 5 años en estado de desnutrición crónica, definida como un retraso sustancial en una medida estandarizada de altura para la edad del niño o niña. Dentro de las intervenciones directas del programa se encontraban aquellas relacionadas con la Ventana de los 1000 Días, llamada así porque abarca el período entre la concepción y los primeros dos años de vida del niño. La población objetivo de estas acciones eran niños y niñas menores de 5 años, mujeres embarazadas, madres lactantes y mujeres en edad fértil. La focalización además se basó en familias en situación de pobreza extrema. El programa se llevó a cabo en 166 municipios priorizados de acuerdo a su incidencia de desnutrición crónica según el último censo de peso y talla disponible antes del inicio del programa(2008).

Las principales intervenciones relacionadas a la Ventana de los 1000 Días son: i. Apoyo a la lactancia materna; ii. Promoción de información sobre alimentación complementaria saludable; iii. Prácticas de higiene, principalmente lavado de manos en los niños; iv. Suplementación de vitamina A en los menores; v. Suplementación de micronutrientes espolvoreados; vi. Suplementación de hierro y ácido fólico en mujeres embarazadas; vii. Consumo de sal iodada; viii. Desparasitación de menores; y, ix. Tratamiento de la desnutrición aguda a través de suplementos alimenticios como Incaparina, Vitacereal o Bienestarina.

El estudio de IFPRI recolectó información de un panel de hogares, beneficiarios y no beneficiarios del programa, por un periodo de tres años con la finalidad de monitorear y evaluar el impacto de diversas intervenciones comprendidas dentro del PPH0, en particular aquellas vinculadas a la Ventana de los 1000 Días. El análisis muestra que entre 2012 y 2014 la desnutrición crónica se mantuvo relativamente estable alrededor del 60 por ciento en los 166 municipios priorizados. En general, las tasas disminuyeron entre 2012 y 2013 y crecieron entre 2013 y 2014, aunque estos cambios no son estadísticamente significativos. La incidencia aumentó casi 2 puntos porcentuales en áreas rurales y disminuyó 4.4 puntos porcentuales en zonas urbanas, siendo las tasas rurales, en promedio, 35 puntos porcentuales mayores que las urbanas en los tres años bajo análisis. Al desagregar por grupo etario, los niños de entre 3 y 6 meses muestran las tasas más bajas.

En términos de la evaluación de impacto, el estudio indica que ninguna de las intervenciones implementadas parece haber tenido por sí solas un efecto importante sobre el estado nutricional de la población, con la posible excepción de las campañas de desparasitación. Cabe detallar, que los efectos individuales son de por si positivos, aunque pequeños o cercanos a cero, por lo que, si bien no se puede descartar que las intervenciones hayan tenido un efecto sobre la desnutrición infantil, la magnitud no brinda suficiente confianza estadística para sustentar esta hipótesis.

El estudio encuentra una importante complementariedad entre las intervenciones de la Ventana de los 1000 Días, en línea con otros estudios similares. En particular, el efecto combinado de recibir dos intervenciones brinda un impacto mayor, donde las combinaciones de Desparasitación con Lactancia Materna, Alimentación complementaria y Suplementos alimenticios, tienen un efecto positivo y significativo para reducir la desnutrición crónica. Además, si se toma como referencia el no haber recibido ninguna intervención, recibir más de cinco intervenciones muestra un efecto positivo y significativo, con el máximo efecto cuando el niño recibió todas las intervenciones disponibles. Este resultado es sumamente relevante teniendo en cuenta que en promedio un hogar solo recibió entre 2 y 4 intervenciones vinculadas a la Ventana de los 1000 Días (de 9 analizadas) durante el periodo de seguimiento.

A partir de los resultados anteriores y las diversas dificultades enfrentadas durante la implementación del PPH0, el reporte concluye con una serie de recomendaciones para mejorar la efectividad de la nueva Estrategia (ENPDC). Así, se recomienda reducir la escala de operación para asegurar la entrega de productos y permitir un mejor seguimiento y coordinación entre instituciones, tanto en términos de escala geográfica, así como en el número de intervenciones, concentrándose en aquellas que la evidencia internacional ha demostrado que son efectivas. En cuanto al foco de análisis, es necesario redirigir la atención desde la perspectiva general del otorgamiento de intervenciones hacia una que contemple al individuo como objetivo central, haciendo hincapié en que el niño o la mujer reciban correctamente el paquete completo de intervenciones recomendadas.

Mientras tanto, es fundamental seguir profundizando en el desarrollo de sistemas de monitoreo y evaluación necesarios para el aprendizaje de buenas prácticas, determinar que funciona y que no y para la expansión de actividades a futuro. Esto implica el empadronamiento de beneficiarios para poder realizar un seguimiento apropiado del programa y de sus efectos. Complementariamente, el acompañamiento y monitoreo de las intervenciones se puede llevar a cabo aprovechando nuevas tecnologías de información, tal como el trabajo que IFPRI ha realizado previamente en la región. Se encontró así, que el 83% de los hogares dentro los municipios priorizados por el PPH0 tienen acceso a telefonía móvil, lo que invita a aprovechar el uso de celulares para fines de monitoreo y comunicación para afectar el comportamiento.

Finalmente, el reporte sugiere que la nueva Estrategia considere una mejor coordinación con los programas de “Desarrollo Agrícola” y “Educación”, además de los de “Protección Social”, para que los efectos de las intervenciones sean verdaderamente sostenibles en el tiempo. El tema de “Agua y Saneamiento” también es clave. Todo esto requiere que exista la infraestructura necesaria (tanto física, financiera y de capital humano) así como un planeamiento coordinado y estructurado para garantizar la implementación adecuada del proceso en el corto plazo y su continuidad en el mediano y largo plazo.

Para mayores detalles, se puede acceder al documento completo de evaluación en el siguiente enlace.

Escrito por Florencia Paz.

Crédito de la foto:Flickr user: Stuardo Herrera