Evaluación de Feed the Future en Guatemala
Source: USAID
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En el Portal de Seguridad Alimentaria para América Central y el Caribe hemos cubierto la importancia de la inversión que la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés) ha realizado en la región. En este marco, a principios del mes de junio, el Centro por Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés) ha puesto a disposición un reporte analizando el impacto del programa Feed the Future en Guatemala, que se acompañó con evento del que participó el Secretario de la SESAN, German Gonzalez.

El reporte señala varias áreas problemáticas que truncan los esfuerzos de desarrollo en Guatemala. Por ejemplo, se identifican:  la situación de marginalidad al acceso de servicios primarios de las comunidades indígenas, la constante amenaza a los medios de vida rurales por desastres naturales y el cambio climático, problemas de sanidad alimentaria, altos niveles de corrupción en el sector público e inestabilidad política, estructura fiscal ineficiente y desigualdad de la propiedad de los recursos.

El esfuerzo de Feed the Future (FtF) en el país se concentra alrededor de reducir la pobreza un 15 por ciento y la desnutrición crónica un 12 por ciento, en ciertas partes del altiplano occidental de Guatemala. La población en estas áreas es predominantemente indígena, alrededor de 1.6 millones de personas, lo que consiste a su vez en 10 por ciento de la población total del país.

Según los datos del programa expresados en el documento, si bien Guatemala es el país más rico de los beneficiarios de la iniciativa FtF, los datos más recientes muestran tasas de pobreza en crecimiento. En 2014 el 60 por ciento de la población vivía en situación de pobreza, frente al 51 por ciento de 2006. Este crecimiento también fue acompañado por el de las tasas de extrema pobreza. Guatemala también tiene una de las distribuciones más desiguales de riqueza, el quintil superior concentraba en 2014 casi el 60 por ciento de los ingresos totales, mientras que el quintil más pobre sólo retiene el 3 por ciento. La batalla Guatemala enfrenta respecto a la desnutrición crónica ha sido abordada en detalle en nuestro sitio, con el hecho de que el costo de la canasta básica alimenticia se mantenga en constante crecimiento, representando en la actualidad casi el 70 por ciento de la línea de pobreza extrema, aportando al problema. Como respuesta, se implementó en su momento el Plan Hambre Cero, resultados que discutimos recientemente en nuestro blog.

El programa FtF se implementó en 2010 en Guatemala, con una estrategia que cubriría entre 2011 a 2015. Los objetivos se estructuraron a alrededor de un plan de desarrollo agrícola regido por el mercado, la prevención y tratamiento de la desnutrición, y la mejora de la asistencia humanitaria y las redes de seguridad social. La estrategia multianual, delineó los reajustes programáticos del plan 2010 mediante el enfoque en el desarrollo de las cadenas de valor para el café y las hortalizas, la integración de intervenciones de salud para mejorar la nutrición y la mejora de las instituciones de gobernanza a nivel municipal.

El portfolio de las actividades desarrolladas por FtF es cuantioso y complejo. El nodo de desarrollo de cadenas de valor agrícolas así se enfocó en actividades de exportación de cultivos agrícolas no tradicionales, desarrollo de mejores varietales de frijol y mejoramiento del cultivo de café. Las intervenciones de productividad también incluyeron el establecimiento de centros de elaboración de textiles en base a lana local, así como la producción de fertilizante en base a los desperdicios del café.

Las actividades de integración de nutrición y salud se estructuraron alrededor del enfoque de las ventanas de los mil días, que abarca intervenciones materno-infantil, desde el embarazo hasta los primeros 2 años de vida del niño. Específicamente, se desarrollaron tres programas de salud: Nutri-Salud que brindó asistencia técnica al Ministerio de Salud Pública para la capacitación del recurso humano; FANTA, que facilitaba la incorporación de intervenciones de nutrición dentro de los procesos de planificación y presupuesto nacionales; y SPRING, con foco en actividades de cambio de comportamiento nutritivos o prácticas agrícolas. Además, se realizaron actividades de refuerzo de las capacidades de gobernanza y empoderamiento local a través de Nexos Locales, y capacitación al sector privado para la comercialización de tecnología agrícola a pequeños campesinos.

Así, se han obtenido ciertos éxitos dentro de los resultados del programa. En el año 2016, el valor total de las ventas en el sector del café, atribuido a proyectos dependientes de FtF fue casi de 32 millones de dólares. En la misma vena, ventas de hortalizas, similarmente, superaron los 15 millones, representando un aumento del 150 por ciento respecto a la temporada anterior. Estimaciones de los efectos en el mercado laboral indican que se generaron 20.000 nuevos trabajos como consecuencia de estos programas, y dentro del campo de la nutrición casi un cuarto millón de niños fueron beneficiarios de las intervenciones de nutrición.

El reporte finaliza con una serie de recomendaciones, tanto para el gobierno de los Estados Unidos como para Guatemala. Para los representantes de los Estados Unidos, se recomienda invertir en la educación financiera, aprovechar inversiones del gobierno de Guatemala y expandir las estrategias de focalización: incorporando diversificación de medios de vida fuera de la agricultura; hogares pobres sin activos por lo que no pueden participar en las cadenas de valor; mejor análisis de las necesidades de las comunidades inseguras alimentariamente. Al gobierno de Guatemala, por su parte, se sugiere aumentar la inversión en programas de salud pública y redes de seguridad social, crear un servicio permanente de extensión agrícola con investigación agropecuaria, y participar del Fondo de seguro contra riesgos de catástrofe de la región del Caribe para mejorar la respuesta ante cataclismos. Finalmente, a ambos gobiernos se les recomienda establecer objetivos más realistas para los objetivos de desarrollo, aumentar la transparencia en el financiamiento y seguimiento de los programas, expandir el énfasis y la nutrición y la sanidad alimentaria, expandir esfuerzos de reforzamiento de la sociedad civil para obtener mejor responsabilidad en la distribución de intervenciones.

Por más detalle, se puede consultar el reporte completo en el siguiente enlace.

Escrito por Florencia Paz

Crédito de la foto:USAID