Seguimiento de Feed the Future en Honduras
Source: USAID
Share

La iniciativa Feed the Future o Alimentar el Futuro (FTF por sus siglas en inglés) del gobierno de los Estados Unidos para abordar el hambre y la seguridad alimentaria en el ámbito mundial, ha tenido una presencia extensiva en la región en los últimos años, con las labores llevadas a cabo en Honduras previamente discutidas en el Portal de Seguridad Alimentaria para América Central y el Caribe. En el marco de este programa, se ha publicado recientemente el documento de seguimiento, elaborado por los investigadores del IFPRI Drs. Máximo Torero y Miguel Almánzar.

En Honduras, el programa tiene como zona de influencia a seis departamentos en el oeste del país: Copán, Santa Bárbara, Intibucá, La Paz, Lempira y Ocotepeque. Parte de esta zona cae dentro de lo que se conoce como Corredor Seco, caracterizadas por bajo caudal de lluvias y condiciones climáticas altamente variables. Se estimata que 1.8 millones de personas residen en la zona occidental del país, de las cuales el 77 por ciento se encuentran en zonas rurales. Los hogares tienen en promedio 5 miembros, y la mayoría (87 por ciento) tienen ambos jefes de hogar presentes (hombre y mujer). Más del 50 por ciento de los hogares de la ZOI perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza, y el 84 por ciento por debajo de la línea de pobreza extrema rural nacional.

La iniciativa FTF se estableció en Honduras en 2011, con el foco de mejorar la situación de pobreza y desnutrición en la ZOI. Las actividades se organizaron mediante un enfoque basado en el mercado para la reducción de la pobreza, haciendo uso de las inversiones realizadas previamente por el Gobierno de los Estados Unidos en infraestructura y capital humano, complementando los esfuerzos de los gobiernos locales. Específicamente, estas actividades involucraron la diversificación agrícola mediante la mejora de la productividad y el desarrollo de nuevas oportunidades de negocios para pequeños productores con mayor potencial en las cadenas de valor agrícolas. Similarmente con lo que discutimos en nuestro blog previamente respecto a Guatemala, estos cultivos se refieren en concreto al café y las hortalizas. El programa tiene como objetivo ayudar a aquellos individuos extremamente pobres con menos activos pero que tienen un interés marcado en perseguir estas oportunidades. La iniciativa FTF se implementó en un principio mediante una estrategia de cuatro años llamada ACCESO y en el presente, las actividades se continúan mediante dos programas específicos de FTF llamados “ACCESS to Markets” o Acceso a Mercados en los departamentos en el norte de la zona occidental (Intibucá, La Paz y Lempira) y la Alianza para el Corredor Seco (ACS) en los departamentos del sur de la zona (Copán, Santa Bárbara y Ocotepeque) en conjunto con el Gobierno de Honduras y otros donantes.

Como hemos abordado en nuestro blog, los habitantes de Honduras están muy afectados por la inseguridad alimentaria, por lo que la estrategia implementada por FTF tiene un eje alrededor la desnutrición. Este eje se articula a través de un conjunto de intervenciones que incluye servicios de salud materno infantil, desde el monitoreo de cambios de comportamientos a nivel comunitario, al establecimiento de un sistema de derivación de casos más extremos de desnutrición a centros de salud con  niveles de servicios más apropiados en los departamentos de la zona occidental.

Los resultados presentados en este reporte sirven así para monitorear la evolución de los indicadores que se desean mejorar en el país con las actividades bajo FTF. Los resultados relevados se agrupan en ocho categorías: Estado Económico de los Hogares, Índice de Empoderamiento de la Mujer en la Agricultura (WEAI, por sus siglas en ingles), Hambre e Ingesta de Alimentos, Estado Nutricional de las Mujeres, Estado Nutricional de los Niños, Uso de la Tierra, Agricultura, y Ganado.

En cuanto al estado económico de los hogares, el gasto promedio de los hogares ronda los 2.11 dólares. Además de la situación de pobreza previamente descripta, los autores observan grandes desigualdades económicas: los individuos en el 20 por ciento más pobre de la ZOI gastan sólo un 8 por ciento del gasto total agregado, mientras que el 20 por ciento más rico concentran el 40 por ciento de los gastos de la región.

Tal como explicamos anteriormente, el Índice de Empoderamiento de la Mujer en la Agricultura (WEAI, por sus siglas en ingles), mide la situación de la mujer en lo que respecta a la toma de decisiones en diversos aspectos de la producción agrícola, así como en comparación con los hombres dentro de un mismo hogar. Los resultados del WEAI indica que las mujeres no se encuentran empoderadas, y sólo el 86 por ciento de las mujeres se consideran en paridad de toma de decisiones con el hombre principal del hogar. Se identifican como factores limitantes al empoderamiento el acceso a la toma de decisiones de crédito, transacciones de activos, y propiedad de los mismos.

Los resultados nutricionales reportan principalmente que sólo 4 por ciento de los hogares sufre hambre moderada o severa utilizando una escala de hambre elaborada en base a un cuestionario, donde el hogar refleja la inseguridad alimentaria vivida en los últimos 30 días. Sin embargo, al analizar la situación de las mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años), se observa que están en grave riesgo de múltiples deficiencias de consumo de micronutrientes. En promedio, las mujeres consumen sólo 4 de los 9 posibles grupos alimenticios, con altos déficit en el consumo de proteína animal. De las mujeres en edad fértil, 24.7 por ciento de las que no están embarazadas sufren anemia, aunque la mayoría es leve. De las mujeres embarazadas, el 29.4 por ciento sufre esta condición.

Respecto al estado nutricional de las mujeres, 10.7 por ciento de las mismas se encuentran con bajo peso, 22.7 tienen sobrepeso y el 7 por ciento se considera en obesidad. Estas proporciones cambian con la edad, aumentando la proporción de mujeres con sobrepeso y cayendo la de bajo peso.

En el caso de los niños menores de 5 años la situación nutricional presenta varios retos. Se estima que 67 por ciento de los niños menores a 6 meses percibe alimentación exclusiva de pecho, lo que es problemático dado que existen probados beneficios para el crecimiento del niño en este tipo de alimentación, tal como la protección contra infecciones gastrointestinales. Además, sólo el 17 por ciento de aquellos entre 6 meses y 2 años recibe una alimentación mínima adecuada (indicador que combina tanto la frecuencia así como la diversidad de la dieta). El 48.7 por ciento de los niños de entre 6 y 2 años registran anemia.

Para los niños menores de 5 años, los autores estiman que el 25.3 de los mismos sufren desnutrición crónica, medida como baja talla para su edad, mientras que el 8 lo hacen de forma severa. También, 8.6 por ciento de los niños además reflejan emaciación (peso muy bajo para la altura) y el 2.2 por ciento tienen una emaciación severa. En cuanto a aquellos que reportan bajo peso para la edad, 13 por ciento se consideran con bajo peso, y 2.9 de los niños relevados se reportan como con muy bajo peso. De los niños entre 6 meses y 2 años, casi la mitad se encuentran anémicos, aunque en la mayoría de los casos no es severa.

En lo que refiere a la situación económica o bienestar de los hogares, el 75 por ciento reporta tener acceso a tierra agrícola. En promedio realizan 1.6 cultivos por durante el año y los hogares cultivan en promedio dos hectáreas de tierra. El 93 por ciento de los hogares tienen por lo menos una parcela sin irrigación. El 46 por ciento de las parcelas agrícolas se encuentran bajo un arreglo formal de titulación, 19 por ciento  no tienen titulación formal y el 15 por ciento son arrendadas.

La producción principal en la zona occidental gira alrededor de 3 cultivos: maíz, frijol y café. Los hogares reportan producir en promedio en el último año previo a la encuesta 0.6 hectáreas de maíz, 0.3 de frijol y de aquellos que producen café, el promedio plantado es de 1.1 hectárea. Respecto a la cría de ganado como medio de vida, el 62 por ciento de los hogares que crían animales tienen gallinas y el 7 por ciento tienen cerdos, mientras el 14 por ciento tienen ganado no lechero y el 7 por ciento tienen ganado lechero, aunque la evidencia muestra que esto es para consumo propio y no para comerciar.

Así, podemos observar que la zona del occidente de Honduras se caracteriza por pequeños productores con alta inseguridad alimentaria, reflejada principalmente en los indicadores de salud de las mujeres y niños. Es así que se sugiere realizar mayores intervenciones para integrar la agricultura y la nutrición, así como inversión dentro de las fincas para mejorar la productividad.

Para observar mayor información, se  pueden encontrar más detalles sobre este reporte en el siguiente enlace.

Escrito por Florencia Paz.

Crédito de la foto:USAID