Los Costos Económicos del Retraso en el Crecimiento
Source: Flickr: Alejandro de León
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La gravedad de la situación de la desnutrición crónica en Centroamérica ha sido cubierta extensivamente en nuestro portal. Desde el Banco Mundial, se ha publicado un documento calculando los costos económicos que implica esta aflicción a largo plazo. La desnutrición crónica se presenta en los niños a través del retraso en el crecimiento, y esto está asociado con consecuencias a través del ciclo completo de vida del individuo, que se puede medir en costos a largo plazo pecuniarios y no pecuniarios.

El trabajo recopila evidencia científica que muestra que la gente más baja gana menos que la más alta, y la consecuencia más visible del retraso en el crecimiento se manifiesta en adultos de talla más corta. Además, la desnutrición crónica afecta el sistema inmune, lo que implica aflicciones crónicas a largo plazo y creciente gastos de salud asociados. Finalmente, otro efecto importante son los problemas en el desarrollo cognitivo, el cerebro es el primer órgano al que el cuerpo limita el crecimiento ante insuficiencia nutricional, así, afecta el desempeño escolar y por ende las posibilidades laborales del individuo.

Es más, las intervenciones deben llevarse a cabo desde el embarazo para garantizar cobertura desde la más temprana infancia. Sin embargo, el retraso en el crecimiento no siempre es causado por la inadecuada nutrición, como ser protegiendo a los niños de infecciones varias ya sea producto de la exposición diaria, o desatadas por los desastres naturales. Otra posibilidad es invertir en intervenciones para mejorar el desarrollo cognitivo y las habilidades socioemocionales, que ayuden a compensar en un pequeño grado los efectos de la desnutrición.

Los autores analizan las tendencias de las tasas de retraso en el crecimiento, observando que, a la trayectoria actual, las tasas caerían para 2025 en sólo un 20 por ciento. Como ya hemos discutido previamente, Guatemala presenta las tasas de desnutrición crónica más altas de Latinoamérica, en este caso con tasas comparables a Pakistán, aunque con casi el doble de su PBI per cápita.

En una segunda parte, los autores calculan los costos económicos de esta aflicción, estimando las consecuencias a nivel país de tener habitantes que generan un nivel sub-óptimo de ingresos. De acuerdo a un estudio llevado a cabo en Guatemala durante 20 años, se encontró que la presencia de retraso en el crecimiento durante los primeros 36 meses de vida del individuo está asociado con la educación y la altura de su pareja. Así, los niños con retraso en el crecimiento sufren una doble desventaja, no tan solo adquieren menos capital humano, sino que se casan con individuos que también tienen menos capital humano, lo que se traduce en un hogar con ingresos más bajos.

Varios estudios en Guatemala realizan un seguimiento a largo plazo de un grupo de niños hasta la adultez, observando que existe una relación entre el retraso de crecimiento en la temprana niñez y los ingresos en la adultez (25 a 42 años). En el realizado por el Instituto de la Nutrición Centroamericana, se puede reflejar en un aumento de los ingresos promedio en la adultez. Otro estudio, calcula que haber sido diagnosticado con retraso en el crecimiento a los 3 años implica una caída de los ingresos anuales de un 14 por ciento.

Con datos de Guatemala y otros países, se calcula que haber sufrido de retraso en el crecimiento se traduce en menor capacidad cognitiva. Esta información se combina con otros programas, y permite establecer las penalidades por región. Los autores observan que a nivel global, la presencia de adultos que sufrieron retraso en el crecimiento durante la niñez provoca un ingreso per cápita 7 por ciento menor, con Guatemala siendo parte de los países con grandes penalidades en su ingreso nacional. Estos países reportan un ingreso nacional per cápita  9-10 por ciento menor que si tuviesen una fuerza laboral que no hubiese sufrido retraso en el crecimiento en la niñez.

Finalmente, se presenta evidencia de cómo pueden los gobiernos reducir la incidencia de la desnutrición crónica mediante intervenciones específicas para la nutrición. Los autores, estiman entonces los efectos de llevar a escala una serie de intervenciones durante 10 años, con una cobertura del 90 por ciento de los niños vulnerables en los 34 países que concentran casi la totalidad de casos de desnutrición crónica (siendo Guatemala el único perteneciente a Latinoamérica). A nivel global, encuentran que la tasa de retorno de estos esfuerzos es del 17 por ciento, con una razón costo-beneficio de 15 a 1. las 10 intervenciones especificadas son:

  • agregado de iodo a la sal;
  • suplementación con micronutrientes a la alimentación durante el embarazo incluyendo folatos y hierro;
  • suplementación con calcio durante el embarazo;
  • suplementación energética con proteínas durante el embarazo;
  • suplementación con vitamina A en la niñez,
  • suplementación con zinc en la niñez;
  • promoción de la lactancia de pecho;
  • educación complementaria sobre la alimentación;
  • suplementación complementaria sobre la alimentación;
  • administración de la desnutrición severa aguda.

Por más detalle en la metodología de medición, se puede consultar el reporte completo en el siguiente enlace.

Escrito por Florencia Paz.

Crédito de la foto:Flickr: Alejandro de León