Herramienta innovativa para priorizar inversiones
Source: flickr user: John LightComposer
Share

El proceso de selección de proyectos de desarrollo implica a menudo buscar un balance entre elegir proyectos que ayuden a reducir la pobreza y sean al mismo tiempo sostenibles en el tiempo. Dado que generalmente no hay un criterio único de selección de proyectos, existe una clara necesidad en el sector de estandarizar metodologías para la adecuada y objetiva asignación de fondos. Al respecto, el investigador del IFPRI Manuel Hernández y el director ejecutivo para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay del Banco Mundial, Máximo Torero, han publicado en la revista Food Policy el artículo “Una tarjeta de puntuación sensible a la pobreza para establecer prioridades en la asignación de préstamos y subvenciones: Evidencia de Centroamérica”.

El artículo propone una herramienta innovativa para seleccionar y priorizar proyectos de desarrollo que los califica mediante la combinación de una tarjeta de calificación de riesgo y otra de pobreza, para así asignar de manera más eficientemente y sostenible recursos ya sea públicos o privados mediante préstamos y subvenciones. El objetivo de la herramienta es ayudar a seleccionar proyectos que no sólo estén dirigidos a los individuos más pobres, sino que también representen un bajo riesgo y tengan mayor probabilidad que continúen una vez que la intervención termine.

La herramienta consiste en dos etapas. En la primera etapa, se implementa una tarjeta de calificación de riesgo para estimar el riesgo potencial del proyecto y evaluar su sostenibilidad. De forma similar a cuando se evalúa la solvencia y probabilidad de repago de un préstamo individual, la tarjeta de puntuación de riesgo estima el riesgo que representa cada proyecto basado en las características del proyecto y del préstamo o subvención requerida. Sólo los proyectos que están por debajo de un umbral predeterminado de riesgo son evaluados en la segunda etapa, a partir de su potencial impacto sobre la pobreza mediante la implementación de una tarjeta de calificación de reducción de la misma. En la tarjeta de calificación de pobreza se pueden incluir distintos indicadores geográficos, de empleo y otros efectos directos e indirectos del proyecto, dependiendo cuáles sean los objetivos del programa bajo consideración.

Los beneficios de la herramienta propuesta sobre otros métodos existentes son dos. Primero, el algoritmo para evaluar el riesgo de un proyecto está construido en base a los últimos desarrollos en modelación estadística. El modelo empleado es de particular utilidad en los mercados en desarrollo donde la solvencia y probabilidad de éxito es difícil de medir en una etapa inicial y en general es arduo hacer cumplir contratos, por lo que una medición más precisa de riesgo puede ayudar a mitigar problemas de selección adversa al prevenir la exclusión de proyectos potencialmente “buenos” y la inclusión de proyectos “malos”. Segundo, al combinar ambas tarjetas de puntuación, el instrumento propuesto va más allá de tarjetas tradicionales de calificación de pobreza, buscando otorgar préstamos o subvenciones que tengan impacto y sean sostenibles.

El propósito final de la herramienta de tarjeta de puntuación es garantizar una adecuada asignación de fondos de desarrollo y mejorar la rendición de cuentas, . Así, el instrumento busca ayudar a los donantes y responsables de política a otorgar préstamos o subvenciones basado tanto en la probabilidad de supervivencia del proyecto así como su potencial para la reducción de pobreza. La herramienta, a su vez, es suficientemente flexible para ser adaptada a distintos contextos según los objetivos del donante o hacedor de política.

Los autores evaluaron la herramienta a través de un fondo competitivo  de la Cooperacion Austriaca para el Desarrollo (ADA) y  el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo para la selección de proyectos desarrollados por distintas asociaciones de pequeños agricultores en Centroamérica, con la intención de mejorar su vinculación con los mercados, y mejorar así su bienestar. La naturaleza del programa era así pro-pobre, orientado al acceso a mercados e inducido por la demanda (es decir, proyectos diseñados por los propios agricultores a partir de sus necesidades). Todas las aplicaciones fueron evaluadas usando la herramienta de calificación, y una muestra significativa de beneficiarios de los proyectos seleccionados, fueron seguidos por un período de tres años para identificar cambios en distintos indicadores económicos de interés.

El programa se llevó a cabo entre 2010 y 2013. El fondo competitivo de financiamiento se dirigió a proyectos en los países de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. El programa proveía fondos de hasta $250.000 dólares para proyectos que crearían o mejorarían oportunidades de mercado para los pequeños productores en la región, en especial en áreas con altas tasas de pobreza y de baja accesibilidad. Las aplicaciones de los proyectos debían realizarse a través de las asociaciones de productores o pequeñas empresas vinculadas a actividades agrícolas.

Un total de 58 proyectos aplicaron, de los cuales 39 eran elegibles para su evaluación ya que algunas aplicaciones no cumplían con todos los requisitos o estaban incompletas. La tarjeta de puntuación de riesgo tomó en cuenta información sociodemográfica de los beneficiarios directos del proyecto (edad, género, nivel educativo, estado civil), características de la asociación (tamaño, antigüedad, activos, tasa de interés más recientemente obtenida) y características del proyecto (duración y monto solicitado). Estas variables recolectadas son análogas a las requeridas usualmente para otorgar microcréditos. De los 39 proyectos, veinticuatro proyectos calificaron para la segunda etapa, , al tener una puntuación de riesgo por debajo de la línea de corte de 67 por ciento y, de esta forma, mostrando una mayor probabilidad de sostenibilidad en el tiempo.

En la segunda etapa, se evaluó el impacto potencial en la pobreza de los 24 proyectos preseleccionados. Para la elaboración de la tarjeta de impacto sobre la pobreza, se tomaron en cuenta siete indicadores relacionados con las características geográficas del proyecto (tasa de pobrezay facilidad de acceso de la zona de implementación del proyecto), la creación de empleo (cantidad de puestos de empleo así como características de los mismos), y efectos indirectos (efectos sobre la cadena de valor y beneficiarios indirectos).

Se seleccionaron así 9 proyectos de los cuatro países participantes, representando un total de casi 2,000 beneficiarios directos. Entre los proyectos seleccionados, se eligieron aquellos vinculados a la producción de frutas y hortalizas, granos básicos, café y chocolate. La mayor parte del dinero obtenido se empleó para actividades de extensión y capacitación en aspectos organizativos así como de transformación y comercialización del producto.

En línea con lo esperado, la evaluación de la herramienta muestra que dentro de los 9 proyectos financiados, los proyectos mejor calificados suelen tener un mayor impacto económico r sobre sus beneficiarios que los proyectos con calificación menor. El proyecto peor calificado mostró también en general los peores resultados.

En particular, los resultados muestran mayores efectos sobre los ingresos, acceso al crédito y a los mercados locales en los proyectos mejor calificados, especialmente los dos primeros proyectos, versus los proyectos peor calificados. Asimismo, las diferencias entre los proyectos mejor y peor calificados son más notorias dos años después de culminada las intervenciones en comparación con el primer año. El análisis costo-beneficio también confirmó grandes beneficios individuales de emplear este tipo de instrumentos en términos del retorno por dólar invertido en cada proyecto.

Los resultados de la evaluación de la herramienta sugieren entonces que esta puede ser de gran utilidad para otorgar préstamos o subvenciones de forma estandarizada y asegurar al mismo tiempo un mayor impacto y sostenibilidad de los proyectos eventualmente seleccionados. En un futuro se busca continuar aplicando y evaluando la herramienta en otros contextos. Por más detalle sobre el programa, metodología de la herramienta y proyectos incluidos, se puede consultar el artículo en el siguiente enlace.

Escrito por Florencia Paz.

Crédito de la foto:flickr user: John LightComposer