Relación entre la seguridad alimentaria, la violencia y la migración
Source: Observatorio de Legislación y Política Migratoria
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Las Oficinas Regionales del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con el apoyo del Departamento de Desarrollo Internacional del London School of Economics and Political Science (LSE) publicaron recientemente el documento “Hambre Sin Fronteras” a forma de estudio exploratorio donde analizan la interacción entre la inseguridad alimentaria, la violencia y la migración.  

El documento realza el hecho de que existe una profunda interrelación entre la seguridad alimentaria, la seguridad física y la estabilidad económica para Honduras, Guatemala y El Salvador, pertenecientes a lo llamado Triángulo Norte, donde la migración suele recurrir como forma de mitigación de la situación de vulnerabilidad. Cabe detallar que en este caso seguridad física es tanto la percibida como la real.

Este resultado ha sido confirmado por las más recientes evaluaciones del PMA: la situación de Inseguridad Alimentaria en la región es sumamente crítica, siendo este el segundo año de sequías prolongadas en la región, esto hace que las familias hayan recaído en la migración de miembros como estrategia de supervivencia de económica. Además, ya en el año 2012, La UN identificó a esta subregión de Centroamérica como la más violenta del mundo, con tasas de homicidios en niveles epidémicos.

Metodológicamente, el trabajo se realizó en base a procesos de análisis cualitativos por parte de la OIM, como ser revisiones de escritorio, entrevistas con personas claves y discusiones en grupos focales, y en así como el equipo de LSE, análisis estadísticos cuantitativos. Algunos de los inconvenientes que los autores encontraron fue la falta de disponibilidad de datos en cuanto a migrantes, y la dificultad de acceso para investigar áreas con alta inseguridad.

Los autores reconocen que existe una desconexión en el análisis integral de estas tres problemáticas, viendo cada una por separado. Al problema de inseguridad alimentaria, se lo relaciona en general con las poblaciones rurales, donde se ve a la migración como una fuente de ingresos a través de remesas para la familia, pero por otro lado como capital productivo perdido. Por otro lado, los estudios focalizados en la violencia, en general se limitan a la violencia de pandilla (lo que se evidencia al tomar la tasa de homicidios como estadístico relevante), excluyendo otras formas de violencia como ser la violencia de género, doméstica e institucional. Esto provoca que cuando se habla de violencia, en general, se sobre dimensionen las victimas masculinas versus las femeninas, y se concentran en el ámbito urbano. Este informe, entonces, pretende atar los tres fenómenos y analizar las interconexiones.

El documento revela entonces como lecciones aprendidas que:

  1. Existe una correlación positiva entre la inseguridad alimentaria y la migración. El PMA ha encontrado que en las áreas afectadas por sequía, 12% de los hogares para Guatemala tienen un miembro al menos que haya emigrado el mes anterior a la encueste debido al empeoramiento de las condiciones productivas, esta cifra es un 10% para Honduras, y un 5% para El Salvador.
  2. La violencia es expresada por los entrevistados como propulsora de la migración, aunque aparece con menor consistencia y certidumbre que las razones económicas;
  3. Por ello, la evidencia o percepción de correlación entre los patrones migratorios varía, dependiendo del tipo de violencia y los grupos afectados.
  4. En general, el crimen generalizado es el más prominente de entre todos los tipos de violencia, excepto para El Salvador y Honduras, donde el pandillerismo prevale.
  5. La violencia es incorporada como método de supervivencia y normalizada como forma de vida. Esto hace que las personas no la incorporen explícitamente como motivo para migrar.
  6. Los propulsores más populares para migrar son el bienestar económico, el empleo y la reunificación familiar de acuerdo a las diversas encuestas. Sin embargo, al hablar específicamente de niños, niñas y adolescentes, también se nombra al miedo a las pandillas y crimen organizado.
  7. Las remesas son una parte esencial del PIB de los países en consideración, por lo que las migraciones son un fenómeno de gran importancia para éstos. Para dimensionar este efecto, en  el Salvador, la población que ha migrado representa casi un 18% de su población, mientras que para Honduras es el 12% y Guatemala el 8%;
  8. Las subpoblaciones de los grupos migratorios compuestos por mujeres y niños han ido en crecimiento constante respecto a años anteriores. Específicamente, los menores no acompañados aprehendidos en la frontera de los Estados Unidos con México aumentaron entre 2011 y 2013 en más de un 300% para El Salvador, 400% para Guatemala y casi 600% para Honduras.

A forma de conclusión general, los autores reconocen las limitaciones del estudio, como ser la falta de datos y calidad de los mismos, así como la exclusión de factores que pueden influyen la migración en la región y la naturaleza dinámica de estos tres procesos hace que las relaciones probablemente vayan cambiando con el tiempo, por lo que el análisis requiere una revisión periódica.

Los autores recalcan la necesidad de continuar expandiendo la base de conocimientos y experiencias al respecto para poder profundizar en la comprensión de la relación entre los tres fenómenos. Específicamente, llaman a estudiar más a fondo los patrones migratorios para subpoblaciones para los tres países en cuestión, intensificando en los grupos de indígenas, mujeres y niños, promover el análisis de los problemas y oportunidad de la migración respecto a la seguridad alimentaria, profundizar el conocimiento analítico de la violencia.

Sin embargo, también resaltan que ya con los conocimientos aprendidos en este trabajo se pueden realizar implicaciones para políticas y programas en efecto, como ser intensificar esfuerzos para contrarrestar la inseguridad alimentaria y violencia, reforzar la cooperación entre el PMA y la OIM, enfocar atención en las poblaciones vulnerables así como a los deportados, y desarrollar planes para apoyar las estrategias de medios de vidas de los mismos.

Una mención especial merece la recomendación de los autores de expandir la investigación sobre la relación entre migración y seguridad alimentaria. Este llamado es compartido desde IFPRI, habiendo abierto la discusión al respecto en el último diálogo virtual con expertos sobre “SAN y Migración de Niños y Adolescentes” de los días 25 y 26 de Setiembre del corriente año. Durante el mismo, se identificó como causal principal la la relevancia del impacto de las condiciones climáticas en la capacidad productiva dado que, en base a lo observado en campo, promueve la migración para asegurar la supervivencia, aunque la violencia y falta de contención institucional también salió a luz. En base a ello, algunas de las recomendaciones de políticas a la que llegaron los expertos participantes son: la necesidad de fortalecer la institucionalidad local para asegurar contención a las poblaciones en riesgo; mejorar la focalización de intervenciones; intensificar programas de educación y mayor inversión en infraestructura para facilitar un mejor alcance de los programas de educación y salud.

 

Para más información, remitirse al documento del PMA-OIM en el siguiente link. Puede encontrar el resumen de nuestro dialogo virtual aquí.

Escrito por Florencia Paz, MTID.

Crédito de la foto:Observatorio de Legislación y Política Migratoria