La Reforma Agraria en Chile
Source: Biblioteca Pública Nº75 Región de BioBío
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La Universidad Católica de Chile y el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias han publicado recientemente el libro “La Reforma Agraria en Chile” escrito por Alberto Valdés y William Foster.

El libro describe el proceso de reforma agraria del periódo 1968-1973 y la subsiguiente “contrarreforma” que se llevaron a cabo en Chile. Estos procesos sentaron las bases para una renovación exitosa de la agricultura chilena, el sector es marcadamente más productivo en el presente que antes de la reforma.

La reforma agraria se enmarcó dentro del proceso de democracia representativa, por lo que perteneció a una visión de un único planificador central, sino que estuvo expuesta a cambios y negociaciones entre distintos actores políticos.

Se interpreta normalmente que la reforma agraria forma parte de un sistema de redistribución de activos entre pocos propietarios de grandes extensiones y muchos pequeños campesinos sin tenencias de tierras. En el caso de Chile, el motor del proceso fue que el sistema prevalente era ineficiente y la necesidad de facilitar la equidad y bienestar de los trabajadores rurales, pero resultó en un proceso mucho más complejo entrelazado con conflictos entre las partes y cambios políticos subsiguientes.

Se puede dividir a este proceso en tres períodos: 1965, 1965-1973 y 1974 en adelante.

El primer esfuerzo fue gobierno conservador del Presidente Alessandri previo a 1965 que implicó la disolución de algunos latifundios en propiedades más pequeñas. La motivación era de aumentar la productividad al incentivar la explotación intensiva de los recursos, e implícitamente, al desconcentrar la tierra, también se podría desconcentrar el poder de los grandes terratenientes.

 El  segundo período se dio entre 1965-1973 de la mano de los Presidentes Frei Montalva y luego Allende, fue mucho más comprensivo que el anterior en temas de cambios de sistemas productivos, aboliendo un sistema de inquilinaje que restringía a los trabajadores a la tierra propiedad de latifundista. Este proceso contó con gran asistencia técnica y créditos para llevarse a cabo. En general, la tenencia se traspasó no a pequeños productores, sino a cooperativas. Estas cooperativas, llamadas Asentamientos serían temporales para que los campesinos pudiesen capacitarse adecuadamente y tomar tenencia de forma eficiente. Las capacitaciones implicaban desde actualización de medios de producción, hasta administración de recursos, insumos y comercialización de los productos.

El tercer período ocurrió bajo el comando del gobierno militar luego del golpe de estado de 1973, donde principalmente se suspendieron las expropiaciones y desmontaron las cooperativas en pequeñas propiedades. Durante este período el gobierno se enfrentó a restricciones fiscales y déficits presupuestarios por lo que la entrega de tierras a pequeños agricultores se mermó considerablemente.

Los autores evalúan los resultados de esta reforma en dos dimensiones: ganancias en la productividad y análisis del costo-efectividad en lo que respecta a las transferencias entre los beneficiarios y las arcas fiscales (lo que incluye también las pérdidas de los propietarios de las tierras pre-reforma).

También se evalúa cómo fue la relación entre la reforma y los pueblos aborígenes. La reforma no incluyó a los territorios reclamados por los Mapuches, y estos presionaron a través de la ocupación forzada que desembocó en conflictos armados. El gobierno inició en su momento acciones, al designar dichas tierras en conflicto dentro de la constitución de propiedad colectiva, que era ya la organización productiva normal entre los Mapuches. Luego del golpe de estado, estas tierras también fueron subdivididas a título individual.

En cuanto a los predios pequeños al final de la redistribución, se ve que en 1955 Chile contaba con 151082 unidades productivas representando 27.7 millones de hectáreas. Las unidades  se duplicaron para 1976, pero la extensión no aumentó significativamente. La productividad de la tierra siguió la misma tendencia, y en el caso de los lácteos, Chile pasó de ser importador a exportador neto.

Finalmente, se exploran dos hipótesis existentes que justifican el éxito de esta reforma. La primera apunta a que este proceso abrió las puertas a un nuevo sistema dinámico de empresario agrícola, desarmando estructuras arcaicas y rígidas de administración de los recursos. La segunda hipótesis, si bien no contradice la primera sino puede hasta cierto punto verse como complementaria, es que la calidad poco eficiente del sector agrícola pre-reforma estaba facilitada por la intervención de precios y la política comercial restrictiva que desincentivaba la inversión privada e innovación. Por lo que con la liberalización económica post 1970 y la apertura al mercado de exportación del sector agrícola se fomentó la dinamización del mismo.

Puede adquirir la edición del libro en el siguiente link, o leer una versión previa (en inglés) aquí.

Escrito por Florencia Paz, MTID.

Crédito de la foto:Biblioteca Pública Nº75 Región de BioBío