Desarrollo Social Inclusivo
Source: CEPAL
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Durante los días 2, 3 y 4 de noviembre, se celebró en Lima-Perú la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, la cual fue organizada por la CEPAL, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del Perú y el PNUD. La temática central del evento fue la evaluación del progreso de la región en materia de desarrollo social, superación de la pobreza y desigualdad; haciendo énfasis en los factores dinamizadores de los avances y los retos pendientes por resolver en la región teniendo en cuenta la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, recién aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La conferencia se realizó con el fin de promover el mejoramiento de las políticas nacionales de desarrollo social, suscitar y facilitar la cooperación y el intercambio de experiencias, proveer de insumos técnicos a los foros de discusión regionales y establecer un espacio de diálogo entre los organismos nacionales encargados del desarrollo social.

Anterior al evento, la CEPAL publicó un documento que analiza las temáticas contenidas en la conferencia para suscitar el debate y contribuir a la obtención de los objetivos propuestos. El escrito discute los avances y desafíos del desarrollo social en la región y realiza al mismo tiempo recomendaciones de política pública y social. Entre los avances de la región se destacan la importante reducción de la pobreza e indigencia que se viene presentado en desde 1990, la disminución de la desigualdad de ingresos, la expansión de la cobertura y del acceso a la educación en las últimas décadas, y los logros en términos de salud como la reducción de la mortalidad infantil y la desnutrición. De hecho América Latina y el Caribe fue una de las dos regiones que en 2013 alcanzó la meta de disminuir en dos terceras partes la mortalidad de los niños menores de 5 años. Mientras que en 1990 se presentaban 42 defunciones por cada 1000 niños nacidos, en el año 2013 pasó a ser de 15.

Todos estos avances estuvieron ligados a un contexto económico favorable, al mejoramiento del mercado del trabajo y a políticas sociales efectivas como las estrategias dirigidas a la superación de la pobreza y la inclusión social. Sin embargo, los positivos balances en los indicadores de bienestar social ocultan disparidades entre países y regiones que deben ser atendidas. En el caso de la mortalidad infantil, mientras que en países como Brasil y El Salvador la disminución fue del 65%, en países del Caribe hubo avances mucho más modestos. Otro aspecto preocupante es la proporción de la población que aún permanece en situación de pobreza e indigencia y la que se encuentra con ingresos levemente superiores a las líneas de pobreza, la cual podría retroceder si se desacelera la economía. Además de esto, aún persisten brechas sociales que se evidencian en el desigual acceso a la educación, salud, y las asimetrías productivas, las cuales impactan la calidad y la productividad de los empleos y por ende los ingresos de las poblaciones.

A pesar del mejoramiento de la desigualdad se ha presentado en el último decenio, América Latina y el Caribe sigue siendo considerada la región más desigual del mundo. Dicha desigualdad no solo es manifestada en la inequidad de ingresos sino también en desigualdades de género, etnicidad, raza y/o área geográfica. La desigualdad geográfica sigue siendo muy marcada entre los países y entre las zonas rurales y urbanas de la región. Prueba de esto es que las poblaciones rurales se encuentran en una clara desventaja en la mayor parte de los indicadores de bienestar social. Se estima que el 19,9% de la población de la América latina y el Caribe vive en el campo, cifra que es equivalente a unos 121,8 millones de habitantes de los cuales 47,9% vivía en hogares en situación de pobreza de ingresos y el 28,2% se encontraba en situación de indigencia en el 2013, mientras que para la población urbana estas cifras fueron del 23,2% y el 7,7% respectivamente.

El documento también se enfoca en estudiar los avances y retos de las políticas de superación de la pobreza, las políticas sectoriales y los sistemas de protección social. Frente a estos aspectos se resalta el hecho de que en la región ha habido una un aumento del interés y la implementación de los programas de protección social los cuales deben ser focalizados con el fin de reducir las desigualdades y optimizar la distribución de recursos pero que finalmente deben apuntar a la universalización de su cobertura. Respecto a la financiación de estos programas, el documento sugiere que se deben tener en cuenta opciones contributivas y no contributivas para avanzar hacia una menor estratificación de las prestaciones.

Otro avance regional de los sistemas de protección social es la propagación de los programas de transferencias monetarias condicionadas, que son considerados una estrategia valiosa de superación de la pobreza. Por medio de evaluaciones de impacto de este tipo de programas, se ha podido constatar que para mejorar los nuevos programas de superación de la pobreza es necesario enfocarse en el fomento productivo, la generación de ingresos y la inclusión laboral. Otras recomendaciones para mejorar estos programas a partir de la perspectiva de la CEPAL son:

  • Ampliar y fortalecer los programas de transferencias de ingreso
  • Ampliación el monto y la cobertura de las prestaciones sociales
  • Articular programas de inclusión laboral a nivel urbano y rural
  • Proteger el empleo y promover el trabajo formal
  • Erradicar el trabajo forzoso e infantil
  • Promover la autonomía económica de las mujeres y de los jóvenes
  • Enfrentar las desigualdades étnicas, de género, raciales y territoriales
  • Proteger a la población frente a fenómenos naturales
  • Fortalecer la institucionalidad para el desarrollo inclusivo
  • Elaborar pactos que permitan l protección social a nivel local, regional e internacional.

Además de estas recomendaciones, el documento hace un énfasis especial en la necesidad de fortalecer la institucionalidad para obtener el desarrollo social inclusivo en la región. Esto puede lograrse a través de la consolidación de las leyes, normas y políticas de Estado más allá de las coyunturas electorales, profundizar la coordinación intersectorial, expandir la institucionalidad social en las diferentes esferas del gobierno, y ampliando el mandato de los ministerios de desarrollo social.

El documento finaliza presentando los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y una serie de metas de resultado que guíen la implementación de políticas para alcanzarlos.  En el caso del segundo objetivo, de mejorar la seguridad alimentaria, el documento plantea que la obtención de la misma está más relacionada con decisiones de política y acceso a alimentos a causa de ingresos bajos e inestabilidad de precios, que con restricciones de recursos, ya que la región presenta un superávit en la producción de alimentos. El documento resalta que aunque la región logró cumplir con el ODM relativo a la reducción del hambre, aún persisten serios inconvenientes de subalimentación, desnutrición infantil y una alta prevalencia de obesidad en menores y adultos.

Los autores consideran que aunque los Objetivos de Desarrollo Sostenible son convergentes con la necesidad de América Latina y el Caribe de una agenda del desarrollo que guie los esfuerzos para alcanzar una política de desarrollo social incluyente, también es necesario contar con una propuesta propia para la región. Es por esto que los Objetivos de Desarrollo Sostenible deben ser analizados a partir de las características de la región, complementándolos con aspectos no tenidos en cuenta, y proponiendo a partir de las experiencias y realidades de una región que viene avanzando en el desarrollo social.

Escrito por: Juan Carlos Mora Betancourt.

Crédito de la foto:CEPAL