Impactos del Cambio Climático en la Pobreza
Source: Banco Mundial
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La relación entre los impactos del cambio climático y la lucha contra la pobreza es la temática central de un nuevo libro publicado por el Banco Mundial, el cual argumenta que para la obtención de un desarrollo sostenible es necesario analizar conjuntamente tanto la lucha contra la pobreza como la estabilización del cambio climático. El libro explora el impacto potencial del cambio climático y de las políticas enfocadas a solucionarlo sobre la pobreza, y también provee una guía política en la que muestra como políticas enfocadas al mejoramiento de la pobreza puede tener efectos positivos sobre el cambio climático y viceversa.

Según el libro, los países y personas pobres están más expuestas y vulnerables a choques relacionados con el clima y sus pérdidas son mayores. Los desastres naturales como las inundaciones, las sequias, las enfermedades de origen hídrico o el fracaso de las cosechas, impactan más fuertemente a estas poblaciones. Ese fue el caso del huracán Mitch, el cual se movió a través de Centroamérica a finales de 1998 afectando el 22% de los hogares pobres de Honduras y el 50% de los hogares no pobres. Aunque fueron más los hogares no pobres afectados en este país, el porcentaje del ingreso anual perdido de los hogares pobres de Honduras fue 20% superior al de los no pobres.

Los pobres son más vulnerables debido a que por lo general no cuentan con acceso a salud adecuado, carecen de protección social, tienen menores activos y ahorros, dependen en mayor parte de ingresos provenientes de actividades agrícolas y destinan una mayor proporción de sus ingresos a la alimentación. Es por esto que las medidas de la reducción de la pobreza deben tener en cuenta el cambio climático y sus efectos sobre las poblaciones vulnerables, de lo contrario los autores estiman que sin un desarrollo adecuado y compatible con el clima, el cambio climático podría hundir en la pobreza extrema a otros 100 millones de personas en 2030.

Para contrarrestar las desastrosas repercusiones del cambio climático, el documento expone que es necesario formular y adoptar políticas que promuevan un desarrollo rápido e inclusivo que contenga medidas como la protección social y cobertura sanitaria, acompañado con acciones de adaptación como el mejoramiento de las defensas contra las inundaciones o variedades de semilla resistentes al calor. Por otro lado, es necesario estabilizar las temperaturas mundiales por medio de la reducción de las emisiones netas de carbono. Lo anterior puede lograrse a través de medidas como una menor contaminación, el mejoramiento del acceso a la energía y la eficiencia energética, la disminución del gasto en energía, y un aumento de la productividad agrícola.

Además de las anteriores medidas, el documento considera fundamental tomar acciones en tres sectores en los que el cambio climático influye potentemente sobre la pobreza: la agricultura y los ecosistemas, la gestión de riesgos de desastres, y la salud. Para suscitar una agricultura climáticamente inteligente y resguardar los ecosistemas a los efectos del cambio climático pueden aplicarse políticas entre las que se encuentran:

  • Implementación de prácticas y variedades agropecuarias con mayor resistencia al clima adaptadas al contexto y clima de cada país: este tipo de prácticas pueden venir de la innovación, y deben optimizar la gestión del agua, suelo y nutrientes. Para su ejecución y su mejoramiento es clave el papel de los servicios de extensión de los países.
  • Desarrollar infraestructuras y protección social para hacer frente a las subidas de precio de los alimentos: estas medidas deben enfocarse en reducir la frecuencia y magnitud de las subidas del precio de los alimentos para evitar su impacto sobre las poblaciones más pobres. Los gobiernos pueden mejorar el acceso a los mercados nacionales e internacionales y pueden desarrollar programas de cobertura social como las transferencias monetarias indexadas por el precio de los alimentos.
  • Diseñar políticas climáticas relacionadas al uso de suelos que beneficien a las personas pobres y protejan la seguridad alimentaria: Por medio de una simulación en la que se aumentan los precios de los productos alimentarios en un 100%, los autores constataron que además de otros países, Nicaragua y Guatemala aumentarían sus niveles de pobreza en un 15 y 25 por ciento respectivamente.  Es por esto que los países deben prestar especial atención a los efectos de sus políticas de reducciones de emisiones sobre el precio de los alimentos, para no perjudicar la seguridad alimentaria de las poblaciones más vulnerables. Por otro lado, alternativas enfocadas a la disminución de las emisiones de carbono pueden favorecer la productividad de la agricultura y aumentar los ingresos locales. Tal es el caso de los pagos por servicios ambientales que ya se implementan en Nicaragua, Costa Rica y Guatemala, favoreciendo las poblaciones pobres. Los autores estiman que este tipo de servicios podría beneficiar a entre 25 y 50 millones de hogares de ingresos bajos en 2030.
  • Reducir las tensiones ajenas al cambio climático sobre los ecosistemas: mejorando la salud de los ecosistemas le permite a estos ser más resistentes frente a los efectos del cambio climático, por ejemplo la vulnerabilidad de los hogares frente a las sequías puede reducirse mediante técnicas agrícolas de integración de árboles en los cultivos.

Respecto a la gestión de riesgos de desastres, financiar infraestructura más robusta y que beneficie más a personas pobres, complementar reglas de zonificación con servicios e infraestructuras adecuados y facilitar el acceso a la información sobre riesgos y a sistemas de alerta temprana, son algunas de las medidas que le permitirían a los países estar mejor preparados ante los riesgos naturales. Estas medidas deben ir acompañadas por un esfuerzo de los países para crear nuevos programas de acción social adecuados como el Programa de Asignación Familiar implementado en Honduras en 1990, el programa Mi Familia Progresa de 2008 en Guatemala y el Programa Familias en Acción de Colombia del 2001.  Además de esto, los países deben mejorar la infraestructura de salud con el fin de que avance hacia una cobertura sanitaria universal y se debe invertir más recursos para el control y erradicación de enfermedades que se agravaran por el cambio climático y que afectan a las poblaciones más pobres.

Para mayor información, en los siguientes enlaces se encuentran las tres notas de política provenientes del libro. Enlace uno, enlace dos, enlace tres.

Crédito de la foto:Banco Mundial