Análisis de las Remesas y sus Costos en Centroamérica
Source: Food for Peace Program /Sonia Rocío Domínguez H.
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El Observatorio de la Industria de las Remesas es una iniciativa del Inter-American Dialogue, a través del cual se busca mejorar el campo del conocimiento e información sobre el mercado de las remesas. En el marco del mismo, se han publicado una serie de documentos y eventos alrededor de las últimas tendencias de las remesas familiares en América Latina y el Caribe durante 2015.

En el documento “The Continued Growth of Family Remittances to Latin America and the Caribbean” los autores dilucidan las posibles causas detrás del crecimiento de las remesas en un 6 por ciento durante 2015. El total de remesas en la región superó los 65 mil millones de dólares, con algunos países superando tasas de crecimiento anuales de las mismas de un 10 por ciento como ser: Guatemala (6,285 millones de dólares en 2015 lo que es un 15.2 por ciento más alto que en 2014), Colombia (4639 millones de dólares, creció un 13.3 por ciento), Haití (2,198 millones, 11 por ciento más alto que en el año previo), Honduras (3719 millones con un crecimiento del 10.9 por ciento). El Salvador y México registraron montos de 4,280 y 24,771 millones de dólares, con tasas de crecimiento del 3 por ciento y 4.8 por ciento respectivamente.

A primera vista, algunos de los puntos comunes de los países que más crecieron  es que estos están experimentando violencia, conflicto, inestabilidad institucional y altas tasas de emigración. Es más, los autores señalan que el estado de fragilidad incentiva a mayor emigración, y esto a su vez se refleja en crecimiento de las remesas. Para los casos puntuales de México y Centro América, el comportamiento de las remesas está estrechamente ligado al desempeño económico de los Estados Unidos, la migración, y el bajo crecimiento económico de la región, factores que explican dos tercios de las remesas totales a la región. En Centroamérica, los flujos de remesas han sido lo más altos y continuos cuando se los compara con el resto de LAC. No tan solo el crecimiento individual por país aumentó, sino también la proporción de las remesas destinadas a CAC respecto a las remesas totales a LAC.

Como ya discutimos anteriormente, en la región el aumento de las remesas se debe principalmente al alto grado de emigración y la permanencia de los lazos familiares y afectivos que construyen un vínculo tal que el migrante continúa a sostener económicamente a la familia en su país de origen aún después de establecerse en el exterior. Esta emigración, también vimos, está propulsada en la región por formas de violencia, inclusive la extorsión. En Guatemala, por ejemplo, cuatro departamentos concentran el 50 por ciento de los migrantes, y el 60 por ciento de los casos de extorsión reportados en el país. El Fondo Internacional de Desarrollo agrícola, (FIDA) detalla que un tercio de las remesas en Latinoamérica se envían a zonas rurales, sin embargo, las remesas a zonas rurales en general provienen de migrantes que están trabajando en países vecinos, dentro de la misma región. La remesadora AirPak, en un artículo de prensa reciente, define que el 40 por ciento de los inmigrantes centroamericanos se encuentran empleados sectores de manufactura, minería, transporte, construcción y agricultura.

En “The Costs of Sending Money to Latin AMerica and the Caribbean” los autores disciernen los costos de transferencia de las remesas en la región. En general, los costos representan un 5 por ciento de los envíos totales, pero este monto varía en cuantía de país en país, con Guatemala, El Salvador y Honduras por debajo de esta cifra (4.3 por ciento, 4.7 por ciento y 4.7 por ciento respectivamente).  FIDA resalta que los costos en la región son los más bajos en comparación con el resto del mundo, principalmente por el grado de competencia, y que es de resaltar que existe un gran grado de informalidad en las transacciones cuando se trata de transferencias intrarregionales.

Dentro de los consumidores, los investigadores señalan que los costos son menores para aquellos que envían dinero a sus parientes cercanos y están empleados a tiempo completo. En parte es porque la comisión es relativamente menor cuando las transacciones son de mayor frecuencia comparada con el principal enviado.

En el reporte de remesas del FIDA “The use of remittances and financial inclusion”, se explica que el recibir remesas aumenta la propensión a ahorrar de los hogares, con por ejemplo en Guatemala casi el 70 por ciento de los hogares que reciben remesas ahorran, aunque solo el 40 por ciento de los mismos tienen ahorros en instituciones financiera. En la presentación de los reportes del Inter-American Dialogue, representante de Wells Fargo Global Remittance Services señaló también que existe una tendencia de los migrantes a invertir las remesas, como ser construyendo una casa para retirarse en sus países de destino.

FIDA además, advierte que en general existe la falacia de que los individuos de los sectores rurales no requieren realizar ahorros en instituciones financieras formales. La realidad es que estos servicios son fundamentales para todos los individuos, sobre todo aquellos que dependen del trabajo agrícola y necesitan cubrirse de la vulnerabilidad inherente al sector. Dada esta falta de atención, la problemática suele pasar desapercibida. Existen algunas iniciativas a nivel mundial como respuesta, y se resalta el caso de México donde la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social busca extender el acceso a servicios básicos financieros en áreas sociales para mejorar el uso de las remesas. Esta experiencia incluye el establecimiento de una extensa red de diversas en el área rural del país y una reducción de entre 15 a 20 centavos en los costos de transacción, beneficiando 30,000 familias migrantes con el 70 por ciento de las mismas abriendo una cuenta de ahorro, lo que implica un total movilizado de 1.5 millones de dólares mensuales.

Para más información y recursos, referirse al Observatorio de la Industria de las Remesas y al programa de remesas del FIDA.

Escrito por Florencia Paz, MTID.

Crédito de la foto:Food for Peace Program /Sonia Rocío Domínguez H.