Gestión de riesgo por inundaciones en El Salvador
Source: Flickr, Fernando Reyes Palencia
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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Centro Internacional de Métodos Numéricos en Ingeniería (CIMNE) y el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) han elaborado un informe sobre la situación general del riesgo de desastres por inundaciones para El Salvador. En este documento se presenta el contexto general del país en relación al riesgo por inundación y se desarrolla una metodología de análisis de riesgo que identifica los componentes expuestos y plantea escenarios de pérdida y afectación en la eventual ocurrencia de inundaciones.

De acuerdo al documento, El Salvador se encuentra ubicado en una zona de alta pluviosidad en la que pueden ocurrir huracanes y otras eventualidades meteorológicas que han causado enormes pérdidas económicas y humanas. En este país se han registrado más de 2100 eventos de inundaciones durante el último siglo. El evento climático que más afectó a El Salvador durante las últimas décadas fue el Huracán Mitch que sucedió en el año de 1998. Este Huracán cobró la vida de 240 personas y afectó a más de 80.000, además ocasionó pérdidas materiales por USD $388.1 millones de las cuales USD $112 millones fueron pérdidas de granos básicos, café y caña de azúcar. Otros eventos climatológicos importantes sucedidos en los últimos años fueron la Tormenta Ida en 2009, la Tormenta Agatha en 2010 y la Depresión Tropical 12E en 2011. En conjunto, estos eventos cobraron la vida de 244 personas, damnificaron 742.000 y ocasionaron pérdidas materiales por USD $ 1253.59 millones de los cuales USD $144.2 correspondieron a destrucción de varios productos agrícolas.

Sumado a lo anterior, El Salvador presenta un difícil control en zonas de alta densidad de población en las zonas cercanas a los cauces de los ríos que tienden a inundarse. La evaluación del riesgo catastrófico por inundación del documento se centra en dos Cuencas prioritarias en El Salvador: la Cuenca del  rio Sensunapán y la Cuenca Arenal Monserrat. En ambas Cuencas se identificaron las zonas más susceptibles teniendo en cuenta los eventos de inundación que se han presentado con anterioridad, la presencia de componentes importantes (ciudades densamente pobladas o cultivos importantes), zonas donde se interconectan varios ríos y el conocimiento de la región por parte de los especialistas del Ministerio Ambiental.

El análisis de inundaciones muestra que en la Cuenca Sensunapán se encuentran en riesgo de inundación 24.742 personas que habitan 4.000 edificaciones valoradas en USD$ 128 Millones. También se encuentran expuestas 194 Hectáreas de cultivos valoradas en USD$ 308.000. Por su parte, en la Cuenca de Arenal Monserrat se encuentran expuestas 14.000 personas que habitan 2.147 edificaciones valoradas en USD$ 74.5 Millones.

En la Cuenca Sensunapán, un escenario critico de inundación provocado por una precipitación de 343.92 mm, se pueden presentar perdidas por USD$ 10 Millones, afectando 5.000 personas, dañando 710 predios y destruyendo 450. En la Cuenca Arenal Monserrat un escenario critico ocasionaría perdidas por USD$ 3.2 millones, damnificando 1.456 personas, afectando 352 casas y destruyendo 51 edificaciones.

Los autores resaltan que el tipo de evaluaciones que se desarrollaron en el documento presentan limitaciones y restricciones ya que se elaboran teniendo en cuenta simplificaciones y supuestos para facilitar su cálculo. Sin embargo, estas proyecciones constituyen una importante herramienta para fortalecer la gestión de riesgo por inundación.

Además de ejecutar una metodología de evaluación de riesgo, los autores también brindan recomendaciones para la implementación de un adecuado proceso de gestión de riesgo por inundación. Según los autores, la gestión de riesgo debe involucrar los siguientes elementos: I) un proceso de identificación de riesgos , elementos expuestos, amenazas y vulnerabilidades; II) un proceso de zonificación que clasifique las áreas expuestas en zonas de riesgo aceptable, mitigable y no mitigable; III) el planteamiento de programas a corto, mediano y largo plazo para la prevención y mitigación del riesgo por inundaciones; IV) sistemas de monitoreo y alarma para la disminución del riesgo relacionado con el impacto social, económico y ambiental; V) la elaboración de mecanismos de protección financiera para la reconstrucción de los inmuebles públicos y privados; y VI) planes de contingencia con información oportuna y con protocolos de reacción ante las posibles situaciones que se pueden presentar.

Escrito por: Juan Carlos Mora Betancourt

Crédito de la foto:Flickr, Fernando Reyes Palencia