Cadena de valor del tomate y chile verde en El Salvador
Source: Flickr: Antramir
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La CEPAL y el Ministerio de Agricultura y Ganadería de El Salvador (MAG) y vienen desarrollando un proyecto de crecimiento inclusivo, política industrial rural y cadenas de valor participativas en América Latina y el Caribe. En el marco de este proyecto la CEPAL ha publicado un estudio sobre la cadena de valor del tomate y chile verde dulce en El Salvador. Tras una descripción de los aspectos generales del cultivo de hortalizas y los elementos que conforman la cadena de valor del tomate y chile verde dulce, el documento analiza el mercado y los estándares de la cadena, su sostenibilidad, competitividad y las buenas prácticas requeridas para su fortalecimiento y el seguimiento de su desarrollo. 

El sector de la agricultura representó en promedio el 10,2 por ciento del PIB de El Salvador para el periodo entre 2010-2014. Los principales cultivos desarrollados en El Salvador son los granos básicos, el café y la caña de azúcar, que acaparan una superficie de 721.563, 200.000 y 110.295 manzanas respectivamente. Por su parte las hortalizas como el tomate, el chile verde dulce, sandía, yuca, repollo y papa ocupan un área total de 7.770 manzanas. De estas 7.770 manzanas el 11 por ciento es dedicado a la producción de tomate y el 4.8 por ciento a la producción de chile verde.

Aunque el subsector de las hortalizas tiene un peso pequeño en el sector agrícola salvadoreño, el estudio resalta que dicho subsector tiene un importante potencial de convertirse en un elemento dinamizador de la economía de este país. De las más 90.000 toneladas de tomate que se consumieron en el 2011, el 80 por ciento provino de importaciones mientras que el resto fue provisto por la producción nacional. Además mientras que la producción nacional de tomate a decreció entre los años 2000 y 2012, su consumo aumentó en 190 por ciento.

Luego de presentar cifras sobre la producción mundial y regional de tomate y chile verde, el estudio describe los escasos eslabones de la cadena de valor del tomate y chile verde en El Salvador. La cadena comienza con la provisión de insumos en la que se desenvuelven multinacionales, distribuidores y agro servicios; sigue con la producción en la que participan los agentes individuales y comerciales; continua con la comercialización ejecutada por intermediarios, minoristas y mayoristas; y termina con el consumo llevado a cabo por los hogares o industrias procesadoras. El total de la producción de tomate de El Salvador es para consumo nacional mientras que para el chile verde una pequeña proporción es exportada.

Según el documento, una de las debilidades del sector productivo hortícola salvadoreño son las bajas capacidades gerenciales de los agricultores que incursionan este tipo de productos. Otros retos que afrentan los horticultores es que aunque este tipo de cultivos ofrecen una mayor rentabilidad que otros cultivos tradicionales, los costos para producirlos con el volumen y la calidad requeridos por el mercado son más altos que los costos para otros productos como los granos básicos. Sumándose a esto, la producción de tomate y chile verde tiene una curva de aprendizaje mayor debido a su delicadeza y además las importaciones provenientes de países de la región hacen que los precios de estos productos bajen.

Según el documento una manzana de tomate cultivada a cielo abierto produce entre 18 y 30 toneladas, una manzana bajo con algún nivel tecnológico y condiciones protegidas produce entre 50 y 70 toneladas, y un cultivo con tecnología y condiciones avanzadas puede llegar a producir hasta 150 toneladas. Para el cultivo de una manzana a cielo abierto de tomate se requiere de aproximadamente USD $5.859 y para el chile verde se necesitan USD$ 6.492. Los cultivos tecnificados requieren de inversiones mayores y los costos pueden estar alrededor de los USD$ 10.000 El análisis de la cadena de valor del tomate y chile verde que desarrolla el documento también identifica una serie de restricciones que afectan su eficiencia y comprometen la posibilidad de una mayor creación, participación y captura del valor por parte de los productores salvadoreños. Las restricciones incluyen una falta de confianza entre los actores de la cadena, la multiplicidad y discontinuidad de apoyos institucionales, un bajo nivel de inversión en investigación y desarrollo y un bajo nivel de aplicación de Buenas Prácticas Agrícolas y la pobre aplicación de programas de bioseguridad y trazabilidad.

El documento presenta ejemplos de buenas prácticas internacionales que pueden ser ejecutadas para superar las restricciones de la cadena ya identificadas. Frente a la falta de confianza entre los actores de la cadena se sugiere la creación de una mesa nacional que involucre proveedores de insumos, productores, comercializadores y consumidores para el intercambio de ideas y acercamiento entre los diferentes actores de la cadena.

Se sugiere la coordinación de los programas de apoyo de forma interinstitucional en la que participen las oficinas nacionales o dependencias del MAG y las demás instituciones pertinentes. Ante el bajo nivel de inversión en investigación y desarrollo se propone la vinculación con fuentes de investigación que estén desarrollando nuevos esquemas de extensión y con universidades con credenciales técnicas reconocidas. Para la insuficiencia en la aplicación de BPA y en la generación de programas de bioseguridad y trazabilidad, se sugiere la generación de un código de trazabilidad de uso nacional y considerar las experiencias internacionales como la de México o Argentina que han realizado análisis participativos para mejorar la calidad de procesos y productos en una cadena de valor.

Finalmente, el documento propone 4 medidas globales para el desarrollo de la cadena de valor del tomate, las cuales son: i) fomentar la gobernanza de la cadena; ii) brindar apoyo a la productividad y financiación de los productores; iii) velar por el mejoramiento de la infraestructura comercial y vinculación con los productores y IV) procesamiento y escalamiento industrial a partir de la producción de salsas y el fomento general del emprendimiento en el sector.

Escrito por: Juan Carlos Mora Betancourt.

Crédito de la foto:Flickr: Antramir