Informe de la Nutrición Mundial 2016
Source: Flickr: Guillermo Salvo
Share

IFPRI ha publicado su Informe de la Nutrición Mundial 2016: De la Promesa al Impacto. En el mismo, en su tercera edición anual, analiza el estado de la nutrición en el mundo, siguiendo lo reportado el año pasado. El informe de la Nutrición Mundial es la única publicación anual completa e independiente sobre el estado de la nutrición en el mundo. El documento realiza un seguimiento así de las metas y compromisos acordados por los países en materia de nutrición en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2015. Este año, el reporte concentra en la evolución de los compromisos SMART para acabar con la malnutrición.

De forma global, la meta es erradicar totalmente la malnutrición para el año 2030, sin embargo se está lejos de alcanzarla. Diferentes acciones se han puesto en marcha al respecto, entre otras, la continuación del proceso de Nutrición para el Crecimiento que comenzó en 2013, la reciente proclamación de Naciones Unidas de nombrar al período 2016-2025 el Decenio de Acción sobre la Nutrición, y en 2016 se espera que los países adopten sus propias metas relacionadas con los ODS.

Según los ODS, dentro de las distintas manifestaciones de la malnutrición, se cuentan con las siguientes metas para 2025: disminución de un 40 por ciento de los niños con retraso en el crecimiento, mantener por debajo del 5 por ciento la emaciación en los niños, ningún aumento en el sobrepeso infantil, reducción en un 50 por ciento a la anemia en mujeres en edad reproductiva, obesidad en el adulto y enfermedades no transmisibles (como ser diabetes y enfermedades cardiovasculares). Aunque al menos 12 de los 17 indicadores de los ODS están relacionados de una forma u otra con la nutrición, por ejemplo en las dimensiones de salud, educación, pobreza, empleo.

Entre los siete mensajes claves del reporte, se puede destacar el segundo, que reflexiona que si bien a nivel mundial, se está muy lejos de las metas propuestas, a nivel individual, muchos países se encuentran en línea para el cumplimiento a tiempo. El reporte marca también que el sobrepeso en menores de 5 años está en crecimiento rampante en varias regiones del mundo, pero sencillos cambios de estilo de vida pueden solucionar el problema fácilmente. Otros mensajes reclaman mayor asignación de recursos para priorizar la malnutrición, ser más eficientes en la implementación de acciones, y aumentar la disponibilidad y generación de datos. Además, el reporte advoca por la necesidad de pactar objetivos específicos, medibles, alcanzables, realistas y con una limitación temporal. Sin embargo, los autores encuentran que sólo el 30 por ciento de los países han establecido objetivos para abordar la malnutrición en este marco.

El reporte además presenta ejemplo de países en los que existe un solapamiento de múltiples dimensiones de malnutrición. Por ejemplo, Honduras y Nicaragua tienen simultáneamente problemas relevantes al retraso del crecimiento en menores de 5 años y obesidad en adultos. En El Salvador, las problemáticas de anemia en mujeres en edad reproductiva y obesidad adulta se solapan, mientras que en Haití y Guatemala además se les agregan el retraso en el crecimiento en menores de 5 años.

En el reporte se incluyen nuevas fuentes de información entre las ediciones de 2015 y 2016 que permitieron un reajuste en la evolución del progreso para las metas de El Salvador. En cuanto a los avances particulares, El Salvador tiene una prevalencia del retraso en el crecimiento de menores de 5 años de 14 por ciento. Para Honduras, esta cifra es del 22 por ciento, los dos mostrando buen progreso. Guatemala, ha progresado, pero no a un nivel suficiente; se encuentra dentro de los últimos 10 lugares de esta estadística, con 48 por ciento de los niños menores de 5 años sufriendo un retraso en el crecimiento.

En el caso de la prevalencia de la emaciación, Guatemala, Honduras y El Salvador demuestran buen progreso y están mostrando estadísticas de 1.1 por ciento, 1.4 por ciento y 2 por ciento respectivamente. Respecto al sobrepeso infantil, Guatemala tiene una prevalencia del 4.9 por ciento mientras que El Salvador observa un 6 por ciento, y Honduras 5.2 por ciento. Más de la mitad de la población adulta en Honduras, Guatemala y El Salvador se encuentra clasificada como con sobrepeso, con indicadores de 51.5 por ciento, 52 por ciento y 56.7 por ciento respectivamente. Para el caso de la anemia en mujeres en edad reproductiva, los tres países necesitan mejorar también, con la prevalencia en Honduras de 18 por ciento, en El Salvador 23.5 por ciento, y Guatemala 25.7 por ciento.

Se incluyó a Guatemala en un panel de países para estudiar la asignación doméstica de recursos en programas de nutrición. Según datos auto-reportados, Guatemala asigna el 9.23 por ciento del gasto público a intervenciones en nutrición, lo que lo hace el mayor monto respecto a los países bajo estudio. Los autores remarcan que para Guatemala, el facilitar el acceso a la información financiera influye efectivamente el gasto y la capacidad de la responsabilidad en la administración. SESAN realiza el seguimiento de los desembolsos mensualmente con datos del Ministerio de Finanzas Públicas, dado que llevan a cabo un programa de gestión basada en resultados para el monitoreo de las intervenciones del Programa Hambre Cero. Según lo reportado, los gastos actuales de Guatemala suelen ser más bajos que los planeados, lo que requiere una mejor administración de recursos.

Honduras fue incluida en un grupo de países para medir el progreso en el cumplimiento de objetivos. En Honduras, el retraso en el crecimiento de menores de 5 años está íntimamente relacionado con la pobreza. En este capítulo, el reporte muestra que existe una brecha de más de treinta puntos porcentuales entre el quintil más rico y el más pobre lo que hace que sea uno de los países con este tipo de inequidad más alta. Situación similar se observa cuando se analizan los datos según brecha entre madre sin educación / madre con alto nivel de educación.

Finalmente, el reporte plantea diversos llamados a la acción teniendo en cuenta que para acabar con la malnutrición se necesitan ejecutar múltiples acciones con participación intersectorial. Algunas de estas sugerencias abarcan desde mejorar el acceso a los datos para poder seguir los progresos, invertir en más investigación sobre causantes de la malnutrición, establecer objetivos SMART, involucrar al sector privado en intervenciones e investigación sobre la nutrición, reforzar acciones intersectoriales, convertir recomendaciones en legislación, así como aumentar las asignaciones presupuestarias para hacer frente a la problemática.

Se puede encontrar nuestro análisis del contenido completo en el Global Food Security Portal y el resumen en español del reporte en el siguiente enlace, así como el reporte completo en inglés aquí. 

Escrito por Florencia Paz.

Crédito de la foto:Flickr: Guillermo Salvo