Incorporación social en Centroamérica
Source: Global Humanitaria
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La incorporación social en El Salvador, Guatemala y Nicaragua es el tema central de un reporte realizado por investigadores de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En el documento se realiza un recuento histórico de las trayectorias, los obstáculos y los avances en la implementación de mecanismos para la incorporación social como las pensiones por vejez, los servicios de salud, y las Transferencias Monetarias Condicionadas. El documento presta especial atención a los avances hacia una incorporación social universal, la cual de acuerdo a los autores es la manera más efectiva para garantizar una redistribución del ingreso y un aumento de las coberturas de los programas sociales con beneficios robustos y de alta calidad.

Los autores argumentan que entre las décadas de 1920 y 1980, los tres países analizados tuvieron un proceso de modernización caracterizado por altas dependencias del sector primario exportador, altos niveles de desigualdad en la distribución de la renta y una baja participación democrática. La situación cambió desde finales de la década de los 80 con la aparición de nuevos actores sociales y políticos interesados en generar presiones organizadas, pero solo fue a partir de 1990, que se evidenció un incremento notorio en los esfuerzos dirigidos a mejorar la incorporación social. Desde este momento se presentó un aumento del gasto social y aparecieron nuevos servicios sociales.

En t√©rminos relativos, entre 1990 y 2012, el monto de recursos por habitante se multiplic√≥ por m√°s de seis en El Salvador, m√°s de tres en Nicaragua y casi tres en Guatemala. En t√©rminos absolutos, El Salvador tuvo el mayor crecimiento en el gasto p√ļblico per c√°pita, pasando de 10 d√≥lares en 1990 a casi 90 d√≥lares en 2012, mientras que en Guatemala y Nicaragua pas√≥ de 10 d√≥lares a alrededor 30 d√≥lares durante el mismo periodo. A pesar de este aumento, el 35 por ciento¬† de los salvadore√Īos, el 40 por ciento de los guatemaltecos y el 31 por ciento de los nicarag√ľenses segu√≠an careciendo de acceso a servicios de salud.

En la d√©cada del 2000, El Salvador continu√≥ teniendo serias limitantes de cobertura de sus programas sociales. En 2006, solo el 24 por ciento de la poblaci√≥n ten√≠a acceso a la seguridad social y aunque el Ministerio de Salud (MSPAS) cubr√≠a el resto de la poblaci√≥n, solo el 40 por ciento usaba estos servicios de forma regular. Sumado a esto, la regulaci√≥n de los servicios y medicamentos era insuficiente y exist√≠an grandes diferencias entre la salud p√ļblica y privada. Aun as√≠ desde este mismo a√Īo comenzaron a aparecer una serie de reformas a favor del gasto social y el mejoramiento de los servicios.

Entre las principales mejoras que se llevaron a cabo en El Salvador se destaca la reorganizaci√≥n de los servicios p√ļblicos del MPSAS el objetivo de focalizar esfuerzos en la poblaci√≥n m√°s vulnerable; adem√°s apareci√≥ el Fondo Solidario para la Salud (FOSALUD); y con el Plan Quinquenal de Desarrollo se propuso la creaci√≥n de un Sistema Nacional Integrado de Salud. Gracias a estas reformas, se presentaron cambios importantes entre 2009 y 2011: el porcentaje de acceso a servicios por parte de la poblaci√≥n que se enferm√≥ pas√≥ del 52 al 65 por ciento, la cantidad de partos atendidos por personal calificado mejor√≥ un 5 por ciento, la tasa de mortalidad materna, por cada 100.000 nacidos vivos pas√≥ de 56 a 51 y la Tasa de mortalidad infantil por cada 1.000 nacidos vivos paso de 7 a 6.

Por otra parte, en Guatemala se cre√≥ el Programa de Extensi√≥n de Cobertura de Servicios B√°sicos con el que se compromet√≠an a atender a poblaciones ind√≠genas rurales pobres; en 2008 se estableci√≥ la gratuidad de los servicios p√ļblicos de salud; y se ampli√≥ la red de servicios del Ministerio. Sin embargo, el aumento de cobertura no vino acompa√Īado por la disponibilidad de mayores recursos por lo que hubo una ca√≠da de la calidad en el servicio y un incremento de las desigualdades entre la provisi√≥n p√ļblica y la privada.

Además de la cantidad de reformas políticas, El Salvador también contó con mejores condiciones que los otros dos países para expandir su gasto social puesto que el PIB per cápita y la productividad crecieron más, la informalidad, aunque alta, se estancó más rápidamente y los principales grupos económicos no se opusieron a un aumento moderado de la recaudación tributaria.

Con respecto a la cobertura de los sistemas de pensiones, los autores consideran que los tres pa√≠ses presentaron m√°s contradicciones que avances. En El Salvador la cantidad de personas adultas mayores de 65 a√Īos cubiertas, pas√≥ del 12 por ciento en 1997 al 13 por ciento en 2009 y¬† en Guatemala se observa una tendencia similar de 14 a 15 por ciento entre 1998 y 2006, el a√Īo m√°s reciente con informaci√≥n disponible. El documento tambi√©n presenta un amplio an√°lisis de la influencia que han tenido otros elementos como aspectos pol√≠ticos y econ√≥micos (partidos pol√≠ticos, posiciones ideol√≥gicas, modelos econ√≥micos) en la incorporaci√≥n social en Centroam√©rica. Con respecto a estos, los autores consideran que El Salvador nuevamente cont√≥ con condiciones m√°s positivas que los otros dos pa√≠ses al haber tenido mayores niveles de competencia electoral y un mayor desarrollo de la democracia la cual es un factor contribuyente a la incorporaci√≥n social. Para los autores, las reformas de los sistemas electorales que promuevan la estabilidad y desincentiven la corrupci√≥n y el clientelismo, favorecen la incorporaci√≥n social universal.

Escrito por: Juan Carlos Mora Betancourt.

Crédito de la foto:Global Humanitaria