Monitoreo y Evaluación de Sequías en CAC
Source: Flickr: CraneStation
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Las sequías representan un problema recurrente para los países de Centroamérica. Con la ayuda del cambio climático y bajo la influencia de fenómenos como El Niño, eventos que solían tener cierta periodicidad en los calendarios de los cultivos, se han intensificado y visto sus patrones alterados. En nuestro portal, hemos cubierto la temática en varias ocasiones, desde los efectos, hasta las respuestas locales para mitigar los mismos.

En una vena similar, desde la serie de Estudios Temáticos EUROCLIMA financiado por la Comunidad Europea, se ha publicado el reporte “Monitoreo y Evaluación de las Sequías en América Central”. Inspirado por los sistemas de análisis de sequías establecidos en la Comunidad Europea, el objetivo del trabajo es realizar la extensión del conocimiento desarrollado previamente en dicha región para facilitar la construcción de un sistema de acción en los países de Latinoamérica afectados por los mismos problemas.

Se implementaron distintas metodologías computacionales de análisis previamente validadas para el monitoreo y evaluación en un área piloto de América Central, delimitada por el “corredor seco” en El Salvador, Honduras y Nicaragua. Específicamente, se realizó un mapeo de los índices de sequía para el año 2015, con particular interés a la etapa fenológica de crecimiento de los cultivos. Con estos resultados, se puede identificar las áreas más afectadas y la duración y variación de las deficiencias hídricas, información que a su vez puede ser empleada para pronosticar y establecer planes de respuesta acorde.

En el reporte se identifican distintos tipos de sequía: meteorológica (efecto temporal, se repone luego de una lluvia moderada), agrícola (las reservas de humedad en los suelos no satisfacen los cultivos, con rendimientos afectados), hidrológica (déficits prolongados en los cursos de agua superficial) y socio-económica (consecuencia de las anteriores, que genera pobreza y exclusión social). Fenómenos climáticos como El Niño, pueden incrementar los efectos nocivos de las sequías o provocar inundaciones, dependiendo de la fase del mismo, así como la época del año y región afectada. En América Central, durante junio y agosto, El Niño resulta en un clima más seco y caliente, dado que cambia los patrones de las lluvias.

Para realizar una evaluación certera de la gravedad de las sequías, se describen distintos indicadores en la forma de índices: el índice de severidad de sequía, el índice de humedad de cultivo (CMI), el índice estandarizado de la precipitación (SPI) y el índice que recopila la fracción absorbida de la radiación fotosintéticamente activa (FAPAR). La elaboración y representación gráfica a través de mapas de los índices se realizó a través del sistema SOS (Sistema Operativo de Sequías). Los datos, se obtuvieron de fuentes gubernamentales de los tres países en el área de estudio. Diecisiete estaciones climatológicas brindaron datos meteorológicos de por lo menos 20 años, y los datos satelitales fueron provistos por EUROCLIMA.

Una primera inspección de los índices permite observar que, para Julio de 2015, tanto el PDSI como el SPI indican condiciones de sequía extrema en áreas de El Salvador, coincidiendo con el CMI, que también muestra deficiencia hídrica en Nicaragua. Analizando la evolución de los mismos, coincide con lo reportado en el campo, se puede observar cómo las condiciones hídricas empeoran entre enero y agosto, y consecuentemente, el estrés en los cultivos.

La disponibilidad de estos datos permite observar con claridad las sequías durante la canícula. En El Salvador, se reportó un primer período seco al sur del país de 24 días secos consecutivos que implicaron una sequía meteorológica severa. En la región oriental se reportaron la mayor parte de sequías por una combinación de déficit hídricos entre junio y agosto y recalentamiento de las aguas del océano Pacífico y enfriamiento del Atlántico norte. En cuanto a la producción, se reportó que las pérdidas de maíz perjudicaron a más de 102.000 productores, principalmente ubicados en el corredor seco, y representaron el 25 por ciento de la producción nacional.

En Honduras, las sequías se alternaron con exceso de lluvias e inundaciones. En este país, el fenómeno de El Niño de 2015-2016 fue uno de los tres más fuertes desde 1950, haciendo a Honduras uno de los países más perjudicados por sequía en la región en dicho año. Los daños afectaron 80.000 familias en 13 de los 18 departamentos del país, y significaron en algunos casos al 100 por ciento de los cultivos de subsistencia en maíz y frijol.  Estos resultados se corroboran con lo publicado en dicho momento por nuestro portal.

El empleo de programas como SOS, permite la detección y monitoreo casi instantáneo de sequías mediante uso de datos provenientes de las estaciones meteorológicas, dado que automatiza la evaluación en tiempo real e indica la intensidad y distribución geográfica específica. La representación gráfica a través de los mapas y clara definición de los índices empleados facilita la lectura de los resultados y diseminación de la información entre partes interesadas, sin alta complejidad técnica. Esto, a su vez es extremadamente útil para los responsables de política, dado que posibilita la focalización de esfuerzos y distribución de ayuda a los hogares afectados con previsión a los eventos de sequía.

Por más información, puede consultar el reporte en su totalidad en el siguiente enlace.

Escrito por Florencia Paz.

Crédito de la foto:Flickr: CraneStation