Resumen seminario de mecanización agrícola en LAC
Source: Flickr user: Walbron Siqueira
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El día 4 de noviembre se llevó a cabo el Seminario Presente y Futuro de la Mecanización Agrícola en Latinoamérica, organizado por el Instituto Interamericano de la Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI).

En el seminario participaron distintos representantes del ambiente del agro de la región, en sesiones que agruparon a los productores, fabricantes de equipamiento, proveedores de servicios de maquinaria y responsables de política. El objetivo del seminario fue investigar las necesidades y los mecanismos por los cuales se podría  lograr un mayor nivel de mecanización en el sector en los países de la región, haciendo a la agricultura más competitiva y sustentable.

Principalmente, se pudo observar que en la región, hay claras diferencias nacionales en el nivel de mecanización y tipología de la misma, en parte debido tanto a la variedad de cultivos en sí,  como la extensión de los mismos. El seminario resaltó el rol del proveedor de servicios de maquinaria en la difusión y adopción de tecnología de punta, mecanismo de financiación para los productores y manera de compartir el riesgo. . Estos a su vez se relacionan a través de diferentes tipos de contratos con los productores. Desde el punto de vista social, la preocupación por una mano de obra rural envejecida y altos niveles de migración campo-rural es generalizada entre la mayoría de los participantes, aunque se sugiere a la capacitación para manejo de tecnología como una forma de mitigar este movimiento.

Mediante el uso de datos disponibles, se observa respecto a la situación corriente de mecanización en la región y el mundo, existe una clara brecha en la productividad de los cultivos entre Estados Unidos y Latinoamérica, y que esta brecha está en gran parte conducida por el uso de mejor maquinaria. Un punto importante que se resalto es que la demanda de maquinaria se comporta de la misma manera que el índice de precios de los alimentos.

En la región, el 97 por ciento de las exportaciones de maquinaria están concentradas en Brasil, México y Argentina, y el 60 por ciento de las importaciones de las mismas si además se incluye a Venezuela. A nivel mundial, sin embargo, Latinoamérica sólo es responsable del 8 por ciento del comercio de maquinaria agrícola. Dentro del análisis de la demanda regional de maquinaria, se concentra en equipos estandarizados que pueden ser adaptados a múltiples cultivos, como ser tractores, cosechadoras y pulverizadoras. Sin embargo, cabe resaltar que en la región parte de la maquinaria es ya obsoleta. En Argentina, el grado de integración agrícola existe en forma de red, interrelacionando a los dueños de la tierra con los proveedores de servicios agrícolas (contratistas), y las empresas distribuidoras de maquinarias que brindan también apoyo técnico. Los contratistas asumen así un rol de socio de la producción, llevándose, en algunos casos, parte de la misma como forma de pago.

En cuanto al mercado global de equipamiento, la tendencia actual es hacia maquinaria más grande y pesada, pero integrada con tecnología inteligente. Así, sería capaz cubrir grandes distancias en poco tiempo, analizando la compresión de los suelos así como la distribución de semillas y realizar el seguimiento de cada planta por separado.

También se remarcó que la forma de prevenir la migración campo-ciudad debido al desempleo es a través de la capacitación para el empleo de dicha tecnología. Sin embargo, existen limitaciones para el acceso a las mismas, dado el costo, así como que en general se enfocan en la producción de granos básicos, por lo que reconoce que los pequeños productores de cultivos horto-frutícolas están en desventajas.

La perspectiva de los productores agrupó a expositores de Colombia, Perú, Guatemala y Honduras. Los mismos en general marcaron la falta de mecanización de los cultivos, así como las limitaciones que existen para constituir una empresa proveedora de servicios tercerizados. En general recalcaron la falta de oportunidades de financiación para este tipo de empresas, donde además no cuentan con garantías para respaldarlas en forma de tierra y la maquinaria no es reconocida como tal. Además, los productores reconocieron que es necesario desarrollar una normativa para establecer contratos.  La mejora en infraestructura se identificó como vital para poder garantizar que la inversión en maquinaria logre ayudar al sector agrícola a llegar a su potencial productivo. El concepto de infraestructura mencionado incluye infraestructura vial, portuaria, telecomunicaciones, riego y almacenamiento.

Los representantes de los fabricantes de maquinaria por su parte, expusieron como principal limitante la falta de normativa local para el financiamiento de la compra de equipamiento. Por ejemplo, John Deere ha debido crear diferentes modalidades para facilitar la compra de equipamiento cuando no existen canales oficiales o estos están limitados, en especial a través del Fondo de Financiamiento de John Deere y asociaciones con establecimientos financieros locales. Desde este punto de vista también se resaltó que parte del servicio es poder adaptar equipamiento a necesidades particulares a cada productor. Los tres expositores coincidieron en que el futuro de la mecanización yace en la siembra precisa, dado que limita el gasto de insumos y recursos y maximiza la productividad.

Al escuchar a los proveedores de servicios de maquinaria se notó nuevamente la diferencia entre las distintas regiones de Latinoamérica, donde en el cono sur los contratistas se desempeñan de una manera más activa mientras que en Centroamérica hay solo algunos casos particulares. Todos los expositores comentaron en la necesidad de normativas claras por parte del gobierno como así también mejoras en el acceso a financiación e infraestructura. Por último, se resaltó la necesidad de equipo específico para productos de clima no templado y terreno en laderas.

Finalmente, en la última sesión, se presentaron las posturas de representantes de los responsables de política. Expositores de los gobiernos de Perú, Ecuador y Guatemala coincidieron en que se debe incentivar el nivel de  mecanización de los correspondientes países, aunque las estrategias mencionadas fueron diferentes. En Perú, el foco se realiza a través de mejoras de servicios financieros con fines de mecanización, enfocados también hacia pequeños productores. En Ecuador, los esfuerzos giran alrededor de las asociaciones de productores como agentes de mitigación de costos y riesgos, realizando distribución directa de equipamiento a agrupaciones, además de incentivos de financiación. En Guatemala, por su parte, el objetivo es promover la irrigación, y mediante la tal, mejorar la eficiencia de la producción, por lo que la mecanización agrícola se articula en este proceso.

Dentro de las conclusiones y temas pendientes, se resaltó la necesidad por parte del Estado de establecer un marco regulatorio al que las empresas puedan recurrir para poder planificar la temporalidad de las inversiones. Además, reconocer y facilitar la creación del rol del proveedor de servicios de maquinaria como participante de dicho sector económico de forma desasociada de la provisión de mano de obra o tierra. Por el lado de la oferta, existe una clara necesidad de equipos más especializados para productos regionales. Es necesario entender, por otro lado, que el proceso de mecanización de la agricultura se da en un contexto acompañado por mejor infraestructura (vial, portuaria, almacenamiento y telecomunicaciones), así como capacidad de financiamiento de la misma y capacitación de la mano de obra.

Podemos terminar este artículo diciendo que la mecanización va mano a mano con los mercados.

Escrito por Florencia Paz. 

Crédito de la foto:Flickr user: Walbron Siqueira