Empleo Agropecuario en Guatemala
Source: USAID Guatemala
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Investigadores de la CEPAL han publicado un estudio que analiza las tendencias del empleo agropecuario en Guatemala enfocándose en su evolución y sus principales características. También se analizan elementos relacionados como el entorno macroeconómico, la productividad laboral y el trabajo temporal migratorio. Al mismo tiempo se presenta una descripción detallada de la política socio laboral en el sector agropecuario y opciones para mejorar el impacto de las políticas públicas en el mismo sector.

El estudio comienza con una contextualización de los aspectos relacionados con el empleo agropecuario para el periodo de análisis que va desde el 2002 al 2015. Durante este periodo, el Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala creció en promedio 3.6 por ciento, mientras que el crecimiento del sector agrícola fue del 3.4 por ciento. Por lo tanto, el sector agropecuario creció a un ritmo inferior y no ha sido uno de los motores del crecimiento del país. Sin embargo dicho sector, tiene una importancia no solo económica sino social para Guatemala ya que ocupa al 34.6 por ciento de la población, convirtiéndose en el sector que más personas emplea.

La proporción de ocupados en el sector agropecuario en Guatemala duplica el promedio de América Latina y el Caribe y triplica el de Costa Rica. Históricamente dicha proporción ha cambiado poco ya que en el año 2000 fue del 39 por ciento. La mayor proporción de trabajadores agropecuarios (38 por ciento) son jornaleros o peones sujetos a contrataciones de poca duración y de salarios bajos. La segunda proporción más alta es la de trabajador por cuenta propia agrícola (27 por ciento) seguida por el tipo trabajador familiar no remunerado (19 por ciento). Las menores proporcionen las constituyen los trabajadores agropecuarios que se emplean en empresas privadas con el 13  por ciento, y los patrones o empleadores agrícolas con el uno por ciento.

Con respecto a las características de los trabajadores agrícolas de Guatemala, se observa que el 86 son de género masculino, el 93 por ciento labora en la economía informal, casi el diez por ciento posee un contrato escrito, el 28 por ciento no sabe leer ni escribir, el 78 por ciento se encuentra en condiciones de pobreza y el 36 por ciento vive en pobreza extrema.

Por otra parte, el estudio revela la situación y evolución de la productividad del sector agropecuario. Para su cálculo los autores relacionaron el valor agregado producido por el sector agropecuario con el número de trabajadores en el mismo. Se encontró que entre 2006 y 2014 la productividad anual disminuyó de 15,777 Q al año por trabajador a 15,258. Comparando la productividad de Guatemala con otros países de la región, se encuentra que el sector agropecuario de Guatemala es uno de los menos productivos. Ante este hecho, los autores resaltan que esta actividad necesita de grandes recursos financieros, humanos y tecnológicos para aumentar su productividad y mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores que actualmente presentan un salario promedio que viene disminuyendo desde el 2006,  y que en 2014 se ubicó en 1,183 Q mensuales.

Con base en sus análisis los autores realizan una serie de recomendaciones para mejorar el sector agropecuario y aumentar el impacto de las políticas públicas sobre este. Los autores consideran importante no solo aumentar el crecimiento económico del país sino implementar acciones que eleven las capacidades básicas y técnicas de las personas ocupadas en el sector agropecuario. También recomiendan incentivar la diversificación de las exportaciones agropecuarias, principalmente en los pequeños productores con el fin de mejorar los ingresos de sus hogares; fortalecer las capacidades institucionales del MAGA asignando prioridad a la atención de los pequeños productores agrícola; y ejecutar proyectos de infraestructura, como la construcción de carreteras y sistemas de riego.

Para el mejoramiento de las políticas públicas, los autores recomiendan entre otras cosas institucionalizar el sistema de extensión rural  dotándolo de personal permanente y con un nivel de cualificación suficiente, aumentar los recursos financieros para el sector público agrícola, desarrollar normas reglamentarias sobre el trabajo agrícola y ganadero previstas en el Código de Trabajo, mejorar las condiciones de acceso de los trabajadores agrícolas temporales a los beneficios de la seguridad social, proteger el derecho de organizar sindicatos y de negociar colectivamente para todos los trabajadores, y continuar velando por el el cumplimiento de la legislación laboral.

 

 

Escrito por: Juan Carlos Mora Betancourt.

 

Crédito de la foto:USAID Guatemala