Agua y saneamiento para la población indígena
Source: Flickr, Cecilia Synder
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Un grupo del Banco Mundial publicó un Manual titulado “Servicios de Agua Potable y Saneamiento: Lograr Resultados Sostenibles con los Pueblos Indígenas en América Latina y el Caribe”, con el objetivo de brindar herramientas prácticas para la prestación de servicios de Agua Potable y Saneamiento (APyS) a los pueblos indígenas de la región.

Según los datos del Banco Mundial, en América Latina, existen 42 millones de indígenas, de los cuales casi la cuarta parte vive en situación de pobreza extrema. La distribución y representatividad de estos pueblos en los países latinoamericanos es muy diversa. En Guatemala, 5,9 millones de personas se identifican como parte de estos pueblos, lo que representa 41 por ciento de la población. En Honduras, 537 mil personas son indígenas (o 7 por ciento de la población total) y en El Salvador sólo 14 mil (o 0,2 por ciento) lo son.

Los pueblos indígenas tienen hasta un 26 por ciento menos probabilidades de acceder a servicios mejorados de APyS. El acceso a estos servicios también diverge en los países, aunque es consistente la situación de desventaja de los pueblos indígenas versus el resto de la población. En Guatemala, casi el 70 por ciento de la población indígena tiene acceso a servicios de Agua Potable, versus el 77 por ciento de los no-indígenas, mientras que en El Salvador estas cifras son del 61 versus el 76, y en Nicaragua la brecha aumenta al 39 por ciento y el 66 por ciento. Cifras similares se observan para el caso de servicios de Saneamiento, en El Salvador el 34 por ciento de la población indígena tiene acceso a este tipo de servicios, versus el 43 por ciento de la población no indígena, y en Nicaragua, esto es el 10 por ciento de los indígenas contra el 26 por ciento de los no indígenas. Si bien a veces la diferencia de se debe a que los pueblos indígenas están más presentes en zonas rurales en contraste con las urbanas, dentro de las mismas también se ven diferencias entre el acceso de las comunidades indígenas y las no indígenas. En Nicaragua, por ejemplo, el 72 por ciento de la población no indígenas rural tiene acceso a servicios de saneamiento mejorado, mientras esto es sólo el 63 por ciento de los pueblos indígenas en las mismas áreas.

Esta falta de acceso es causa y consecuencia de la pobreza crónica, dado que no permite a los individuos escapar de la situación. La falta de servicios mejorados de APyS está altamente correlacionado con la prevalencia de enfermedades infecciosas y relacionadas a vectores entomológicos (como ser parásitos y cólera, pero también enfermedades transmitidas por insectos como ser dengue, zika y chikunguña), así como la morbilidad a la desnutrición. A menudo, la implementación de APyS esquiva a los pueblos indígenas dado que la situación particular de sus características en cuanto a organización y tradiciones no es comprendida. Además, las comunidades indígenas suelen encontrarse en áreas remotas, por lo que existe un elevado costo per cápita comparado con intervenciones en otras poblaciones.

El manual fue elaborado en base a un trabajo de campo cualitativo y multidisciplinario con 37 comunidades indígenas en áreas periurbanas y rurales de 7 países de Latinoamérica (Panamá, Nicaragua, Paraguay, Argentina, Perú, Colombia y Bolivia). Las intervenciones de APyS, en este caso, deben realizarse en un marco participativo. Los pueblos indígenas, en general tienen estructuras de gobernanza distintas a los del resto de la sociedad, con un énfasis en el bienestar comunitario, mantienen tradiciones diferentes en cuanto al manejo de los recursos y prácticas específicas, con una mirada de largo plazo e intergeneracional. Esto hace, que programas de APyS deben tener un enfoque e implementación muy diferente cuando se refieren a estas comunidades.

El enfoque del manual, se hace alrededor de tres conceptos: respeto, apropiación y sostenibilidad. Respeto, en el sentido de reconocer las diferencias en las formas de organización y puntos de vista de los pueblos indígenas, entablando un diálogo con los mismos e integrándolos en la gestión sector de APyS. La apropiación se refiere a permitir a los Pueblos Indígenas definir el valor de los servicios de las APyS, así como participar en el diseño, implementación y gestión de los mismos. Finalmente, la sostenibilidad implica la apropiación por parte de los usuarios también involucrados en la gestión, incluyendo y promoviendo la organización comunitaria como son los comités de agua, los cambios de conducta necesarios para el éxito del proyecto y la estructura de pago por los servicios a futuro, que garantizan la propiedad intrínseca de los usuarios por los servicios. Al respecto, el Sistema de Información de Agua y Saneamiento Rural (SIASAR) se desarrolló como una herramienta para medir la sostenibilidad. El SIASAR, permite observar la capacidad de los proveedores para brindar acceso, así como la calidad misma de los servicios. Este sistema incluye los datos públicos registrados de 16000 comunidades rurales y ha sido lanzando en 6 países de la región: Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, México y Perú.

 Los autores, reconocen que en general, una de las falencias de estos tipos de proyectos es que tienen una desconexión entre las prioridades identificadas por los Pueblos Indígenas y los proyectos finalmente implementados.

Escrito por Florencia Paz.

 

Crédito de la foto:Flickr, Cecilia Synder